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«Quien más benefició a los ricos fue Borrell»

Rodrigo Rato (49 años) acaba de sellar la incorporación de la peseta al euro y se le ve relajado, como si, a la vuelta de Bruselas, se hubiera quitado un peso de encima. Aunque los ajustes que exige el Plan de Estabilidad le obligan a no bajar la guardia, está ahora preocupado por una amplia reforma del mercado de capitales. Quiere una Bolsa mucho más amplia, que se vacune así contra las llamaradas especulativas. Antes tendrá que lidiar con la oposición en el debate sobre el nuevo IRPF y espera con ansia el debate del estado de la Nación. En este terreno, se le ve entusiasmado. Le tira la guerra política en la que se batió cuando era oposición y, en ese fragor guerrero, ataca abiertamente al nuevo líder electoral socialista, José Borrell. Pregunta. ¿Tras la unión monetaria, hay que avanzar hacia la política en la UE? Respuesta. El euro ya es un paso muy importante desde el punto de vista político. Supone una integración en la que se abandonan políticas nacionales tan importantes como la acuñación y emisión de moneda, las paridades, la política monetaria... Por lo tanto, ya estamos ante una decisión política de primera magnitud. Otra cosa es que estemos pensando en que la integración política pueda suponer la desaparición de los Estados. Esto no es así. P. El parto del euro ha sido más duro de lo esperado. Usted se mostró previamente partidario de que el presidente del Banco Central Europeo agotase su mandato ¿Ha cambiado de opinión? R. El acuerdo ha sido muy claro. Los mandatos deben agotarse. Pero si una persona, con consenso político, advierte que su intención es no agotarlo por razones de edad, nadie debe expresarle reticencias. Es parte de la unión política. P. ¿Quiere decir que la unión política significa hacer componendas? R. Claro que no. Significa consensos políticos a todos los niveles. P. ¿La bajada de tipos de interés en España debería ser más rápida en este proceso del euro? R. El ministro de Economía no debe opinar al respecto. Tengo una visión muy clara de la autonomía del Banco de España y no la voy a cambiar. P. ¿Y cuando sea Duisenberg quien fije los tipos? R. Entonces ya veremos. P. ¿Comparte la opinión de Rojo sobre que la economía no necesita más rebajas de tipos? R. No opino. Pero creo que una inflación del 2% cumple los objetivos del Banco de España. P. ¿Piensa de verdad que con el PSOE no se habría conseguido estar en el euro? R. Con la política económica que se llevaba hasta 1995 no se habría alcanzado el euro. Hay que recordar que pasamos de una política cuyos objetivos eran siempre irreales a todo lo contrario. P. En 1996 usted tampoco las tenía todas consigo... R. Es que la herencia no fue fácil. Nosotros hemos hecho el 125% del esfuerzo en déficit público. Sabíamos lo que teníamos que hacer y no hemos cambiado un sólo ápice. Todo el mundo sabe que estamos en el euro porque se cambió la política económica. A partir de ahí, nadie tiene que sentirse ni más ni menos molesto. P. ¿No sentó las bases su antecesor, Pedro Solbes? R. No quiero hacer un debate sobre el Gobierno anterior, por que ya lo hice y mucho cuando estaba en la oposición. Pero las contradicciones de su política eran brutales. No había política económica. Para empezar, el presidente del Gobierno (Felipe González) no estaba comprometido con el déficit público y, para continuar, dos tercios del Gabinete hacían exactamente lo contrario de lo que decía el ministro de Economía. P. ¿Y ahora qué...? ¿Usted les tiene firmes a todos? R. No. No tengo firme a nadie. Es que ahora compartimos los objetivos. Y además el presidente del Gobierno está comprometido con ellos. Esa política económica de dos pasitos adelante, tres atrás, media vuelta ¡ar!..., ofrecía buenos resultados si la coyuntura daba de sí y malos si daba de no. Las expectativas de los ciudadanos son las que marcan por dónde van los tiros. Y éstas no han cambiado en marzo de 1998, cambiaron en diciembre de 1996, que eran negativas. Esto no quiere decir que no reconozcamos el afán europeísta, la evolución ideológica del PSOE o las buenas relaciones de González con los principales líderes europeos. Pero la política económica era la que era. P. ¿Qué debe hacer el dinero negro con el euro? R. Pagar impuestos, como con la peseta. No va a haber pagarés del Tesoro. P. ¿Y amnistías fiscales? R. No estamos en el año 1985 ni en 1991. Nada de eso. P. ¿Compensa hacer una reforma del IRPF para bajar unas 10.000 pesetas a muchos millones de ciudadanos con ingresos inferiores a dos millones y más de medio millón a los que ganan en torno a nueve millones o más? R. ¿Compensa subir el 2,1% las pensiones teniendo en cuenta que hay pensionistas de la reconversión industrial que ganan más de 400.000 pesetas al mes y hay otros que ganan 35.000? ¿Compensa subir el sueldo a los funcionarios teniendo en cuenta que hay unos que ganan más que otros? Sinceramente, esos análisis son insostenibles. Me parece demagogia de la más barata. De momento, hay 1.600.000 españoles que van a dejar de pagar el impuesto. Las rentas inferiores a dos millones de pesetas van a ahorrarse el 30%. P. Pero la gente no ahorra porcentajes, ahorra o compra en pesetas, que valen para todos igual... R. Estamos beneficiando a la gran mayoría. Hay casi 14 millones de ciudadanos que declaran ganar menos de cinco millones de pesetas. Y ciudadanos que declaren más de cinco millones hay 800.000. ¿Con la crítica que se hace se quiere decir que no vale la pena acordarse de 14 millones de ciudadanos y que 300.000 millones es poco dinero? A lo mejor por eso algún partido (el PSOE) llevaba en su programa electoral la propuesta de bajar al 50% olvidándose del resto de la tabla. Hay un hecho que nadie va a poder negar: éste es el primer Gobierno que va a bajar los impuestos. Y eso parece que políticamente molesta. Desde luego, no a los contribuyentes. El impuesto va a bajar más a las nóminas, va a mejorar la situación de las familias, lo va a simplificar y va a hacer más ágil la recaudación. Si alguien no está de acuerdo con estos objetivos que lo diga. Estoy dispuesto a escuchar alternativas. Todo lo demás me parece un debate estéril. Y puestos a poner ejemplos demagógicos, también lo podemos hacer nosotros: lo que más ha beneficiado a los ricos en los últimos años han sido las dos amnistías fiscales. No tienen ustedes más que preguntar quién las hizo. Tiene nombre y dos apellidos y, además, las siglas de un partido político. P. ¿José Borrell y el PSOE? R. Y nadie más. Sacó los pagarés del Tesoro e hizo una amnistía fiscal cuando era secretario de Estado de Hacienda. Esto es lo que más ha beneficiado a los ricos. No a unos más y a otros menos, sino beneficiar a quienes no pagan. Vamos a poner las cosas en su sitio. Lo hizo el PSOE y un responsable político, dos veces. A mí no me preocupa que el debate sea una jaula de grillos porque la gente va a ver su nómina en enero del año que viene y va a juzgar. Aquí se va a ver quién ha cumplido y quién no. P. Ya que ha hablado de Borrell, ¿cree que da la talla como presidente del Gobierno? R. Yo no le voy a votar... (risas). Pero lo más importante es lo que proponga. P. Usted no es partidario de adelantar las elecciones para aprovechar el tirón económico y la rebaja fiscal. ¿Eso no le da un tiempo precioso al PSOE para organizarse y consolidar a su candidato? R. Estamos deseando saber qué proponen, cuáles son sus alternativas. En dos años sólo han hecho una propuesta, la de la financiación autonómica. Pero no les ha durado ni una semana. Ya nadie se acuerda de ella. P. ¿Y un cambio de Gobierno para dar una imagen de centro después del desplazamiento a la izquierda del PSOE por el llamado efecto Borrell ? R. El Gobierno del PP ocupa el centro porque plantea una situación de confianza, de estabilidad y de soluciones equilibradas y de aumento de las libertades. Esto es centrismo puro. P. Y la aparición de Borrell el Primero de Mayo junto a los líderes sindicales, ¿qué le pareció? R. Pues me parece que refleja el don de la ubicuidad. Si uno va muy deprisa por muchos sitios, no puede comprometerse en ninguno. P. Parece que Pujol ha tenido mucho que ver para que la reforma del IRPF no haya bajado el tipo máximo al 40%. R. No. Para nada. Nunca nos lo planteamos en el Gobierno. P. Pero sí lo llevaban en el programa electoral... R. Dentro del Gobierno, digo. En estos momentos no sería aconsejable desde un punto de vista político y económico. Nos ha parecido que llegar al 48% es lo razonable. A nosotros no nos ha limitado el señor Pujol. Nos ha limitado el déficit. P. CiU propuso subir el impuesto de sociedades y bajar las cotizaciones sociales, ¿por qué les ha dicho que no? R. El impuesto de sociedades se bajó en diciembre de 1995. No parece que dos años más tarde se deba modificar. El debate sobre las cotizaciones sociales ha de plantearse de forma diferenciada, por sectores de ocupados. Pero una reducción generalizada de las cotizaciones supone bajar la financiación de la Seguridad Social y éste es un debate que hay que plantearlo en el marco del Pacto de Toledo. P. La CEOE pide hasta seis puntos de rebaja... R. Es lógico que defiendan sus intereses. Hay que preguntarse si vamos a financiar la Seguridad Social de otra manera. Si esos seis puntos se refieren a todos los trabajadores o sólo a algunos colectivos determinados. Todo está por discutir. P. ¿En qué se debe reformar el Pacto de Toledo? R. La Seguridad Social está financiada por cuotas que, además, financian prestaciones universales. En el Pacto de Toledo se llega al acuerdo de que una parte importante de esas prestaciones, como es la sanidad, sea financiada por el Presupuesto. Ahora la financiación de la Seguridad Social está mejorando por tres vías: lucha contra el fraude, aumento del empleo y la absorción del coste de la sanidad pública por los Presupuestos. Esto debe llevarnos al año 2000 a una situación de casi equilibrio de la Seguridad Social. Entonces será el momento en que haya que tomar decisiones en el Pacto de Toledo. Su renovación -quiero que quede claro que la palabra es renovación- debe ser abordada por los grupos parlamentarios. Me parece importante que se mantenga el Pacto de Toledo, gobierne quien gobierne. P. ¿El coste recaudatorio del nuevo IRPF puede hacer temer recortes en las pensiones? R. No. Al revés. De momento, todos los pensionistas que sean propietarios de su casa van a tener una mejora. Las pensiones están garantizadas por ley y el nuevo IRPF es una reforma que, a corto plazo, va a producir una caída de ingresos que está prevista en el Plan de Convergencia y que, por tanto, no afecta para nada a nuestras previsiones de gasto social. A medio y largo plazo, va a suponer mayor dinamismo en la recaudación. P. Plantear que no suban los salarios, ¿no es una vía agotada después de tantos años de moderación salarial? R. Hemos pedido que las negociaciones salariales se acomoden a la inflación. Hay margen para ganar poder adquisitivo y para crear empleo. Además, hay un elemento nuevo y es que los salarios se deben acomodar a la inflación media europea porque ya estamos en ese marco. P. ¿Cuándo va a abordar el abaratamiento del despido? R. La reforma de 1997 fue muy importante para la modernización del mercado laboral. Por primera vez se hizo con consenso social. El gran fracaso de las reformas anteriores fue que se hicieron en un clima de gran tensión política y social, lo que provocó una aplicación rígida por parte de los tribunales laborales. P. ¿Entonces no hay que ir más allá? R. Hay que ir más allá en la regulación de los contratos a tiempo parcial. P. ¿Se puede acabar con el problema del paro en cuatro años como ha dicho Aznar? R. Eso es indicarles a los españoles que se ha abierto una puerta gracias a una economía en estabilidad para resolver un problema que en 20 años no hemos sido capaces de resolver. Si el empleo está creciendo por encima del 3%, quiere decir que la recuperación económica se está trasladando al empleo de forma muy intensa. Si continúa así, qué duda cabe de que en un plazo de años razonable el panorama social español habrá cambiado. P. ¿Ayudaría la reducción de la jornada laboral a 35 horas como en Francia? R. ¡Francia...! ¿En el año 2000? Cuando salgan publicadas las excepciones de la ley francesa, que me digan. Francia ha cambiado, por ejemplo, el cómputo, que ya no será semanal, sino anual. Sepamos de qué estamos hablando y no hagamos un debate sobre lo que creemos de los franceses, sino sobre la realidad española. Ésta nos indica que hay sectores con 35 horas por acuerdo entre empresarios y sindicatos. ¿Por qué no seguir por esta vía? P. ¿Qué dirección tendrán los Presupuestos de años próximos? R. El Presupuesto va a seguir en una línea de lo que se ha llamado el círculo virtuoso. El gasto va a crecer por debajo de la economía y el déficit va a bajar, con una presión fiscal suavemente a la baja. Si, además, va acompañado de una política de liberalización económica y de modernización de los mercados de capitales, podemos tener un ciclo económico largo. Nuestra intención es una disminución del déficit público mayor de la prevista. Estaremos alrededor del 2% del PIB para el conjunto de las administraciones públicas en 1999 y por debajo de esa cifra desde el 2000. Esto va a permitir mejorar la capacidad de financiación del sector privado. Uno de los aspectos a los que ahora vamos a dedicar mayor atención es a mejorar el acceso a los mercados de capitales. P. ¿Cómo lo van a hacer? R. Mejorando las sociedades de capital riesgo y las posibilidades que tienen las empresas que cotizan en Bolsa de ser más ágiles en las ampliaciones de capital y en la emisión de obligaciones; estudiando cómo mejorar el sector de la renta fija privada; mejorando los mecanismos de titulización; buscando definiciones para que los fondos de inversión puedan invertir en pymes ... P. ¿El mercado es estrecho? R. En toda Europa lo es. El objetivo es ampliarlo. Un país, como España, donde el 90% de la actividad económica se hace fuera de Bolsa, tiene un amplio camino por recorrer. P. ¿Es por el miedo a las llamaradas especulativas que señaló Rojo? R. El camino para evitar la especulación es, precisamente, que haya una oferta mucho más amplia, porque así no se recalientan los precios. P. Las ganancias actuales recuerdan aquello de que «España es el país donde más rápidamente se puede hacer dinero». R. Eso no lo dije yo, ojo. En todo caso, en toda Europa se han revaluado las bolsas. Eso tiene que ver con el descenso de los tipos de interés y con que ahora hay más gente que piensa que su opción más segura es la renta variable. Me parece muy sano. P. ¿Y el peligro de que se pinche el globo? R. No, porque el globo no está inflado por razones ficticias. Los tipos de interés han caído de verdad. Nuestra entrada en el euro es una realidad y va a ser una moneda fuerte. Las empresas españolas mantienen un ritmo de exportaciones del 17% en un comercio mundial que crece varios puntos por debajo. Hemos aumentado nuestra inversión en el exterior... P. ¿Cuando se acaben las privatizaciones y se rebaje el IRPF será sostenible el Presupuesto? R. Si al mismo tiempo se reforma la empresa pública como se está haciendo, sí. Las privatizaciones tienen un efecto sobre la deuda importante. Pero lo esencial es que produzcan liberalizaciones. Lo que no tiene sentido es privatizar y mantener monopolios. Lo importante no es vender Telefónica, es que haya tres empresas operando en el sector. Es el caso también del gas. P. ¿Qué impide avanzar en la liberalización de sectores? R. Parece que nos olvidamos de las competencias de las comunidades autónomas. Nosotros hemos intentando modificar sectores como el de las farmacias y las comunidades autónomas han levantado el dedo y han dicho, «oiga, que esto es competencia nuestra». En el sector del comercio pasa lo mismo, o en el suelo. P. Por cierto, ¿le alivió saber que Agencia Tributaria investiga Rebecasa, la empresa de su familia que suspendió pagos? R. No me he enterado, porque la Agencia Tributaria no me comunica nada. No me consulta a quién abre investigaciones. Actualmente existe una vía de acuerdo y, personalmente, estaré muy satisfecho, aunque no he tenido nada que ver con la gestión. "Lo que más ha beneficiado a los ricos en los últimos años han sido las dos amnistías fiscales del PSOE" "Éste es el primer gobierno que va a bajar los impuestos. Y eso parece que, políticamente, molesta" "Me parece importante que se mantenga el Pacto de Toledo. Su renovación debe ser abordada por los grupos parlamentarios"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 1998