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Entrevista:SEGUNDA GENERACIÓN» QUIM MONZÓ, ESCRITOR

"La Feria es como la Universitat Catalana d"Estiu en Prades"

Quim Monzó (Barcelona, 1952), es escritor. Su acceso al lenguaje y su tratamiento literario de los temas han influido a toda una generación de lectores y escritores en catalán. Pregunta. ¿Sus orígenes? Respuesta. Mi padre, hijo de valencianos, es del Poblenou. Mi madre es de Huéscar, al norte de Granada, por Guadix y Baza. Mi abuelo materno era el heladero del pueblo. P. ¿Sus orígenes le han influido? R. Sí, pero no sé en qué. P. Por ejemplo en su trabajo, es decir, en algún tipo de sensibilidad determinada en la construcción del idioma que emplea. R. No. Mi catalán parte del catalán que oía cuando era pequeño en el barrio de Sants. Era un catalán de obreros catalanes y de obreros procedentes de la emigración. Respecto a mi castellano, utilizo aquel que me parece correcto, aquel que me enseñaron entre la escuela y mi madre, si bien algún amigo de Madrid me dice que mis artículos no están escritos en un castellano vivo. Esta opinión, por cierto, es muy frecuente cuando fuera de Cataluña se alude a escritores catalanes que escriben en castellano. P. El año pasado hubo una gran polémica lingüística suscitada en cenáculos frecuentados por escritores barceloneses. ¿No encuentra que es curioso que el único gran tema planteado por una parte de nuestros escritores, de un tiempo acá, haya sido el lingüístico? R. No estoy de acuerdo. Aquí siempre se ha hablado de todo. Tampoco estoy de acuerdo en que ése haya sido el único tema que se haya planteado en años. Los debates lingüísticos y políticos suceden a diario, por ejemplo en los periódicos. EL debate lingüístico fue, en todo caso, virulento, pero dentro de la normalidad. P. ¿Considera que los intelectuales y los medios de comunicación gestionan bien los debates en nuestra sociedad? R. No lo sé. Y aquí podría decir que la cosa está bien como está, o que no está bien como está. Yo qué sé. En todo caso, me parece que no hay grandes diferencias entre lo que pasa aquí y lo que ocurre fuera de aquí, en cualquier otro país. P. ¿Qué opinión le merece esta Feria de Abril? R. La gente que viene aquí tiene todo el derecho del mundo. A esto y a montarse un pijama party. No obstante, me parece un poco un parque temático de la añoranza. Supongo que el flamenco y todo eso le puede hacer recordar a alguien su pueblo, aunque en su pueblo jamás se bailaron sevillanas ni la gente se ponía traje de faralaes. Posiblemente con este tipo de fiestas se está creando una burbuja que mantiene en un perpetuo estado de emigración a la first generation, a la next generation y a la next-next-generation. P. Esta burbuja de la que habla, ¿puede tener algún paralelo en esta misma sociedad? R. Sí, por ejemplo la Universitat Catalana d"Estiu a Prades, que también es un sitio idílico como este, pero donde en vez de bailar sevillanas todo el día se habla catalán todo el día y se pronuncian correctamente las vocales neutras. Otro ejemplo puede ser Catalunya en miniatura. P. ¿Se considera charnego? R. Nunca me han llamado así, y normalmente te consideras aquello que te llaman. De pequeño, cuando era un charnego de Sants, nadie me lo dijo. Últimamente, a partir de los años ochenta, vengo escuchando esa palabra entre personas que aluden a los catalanes como gente malvada, capaz de dedicar esa palabra a alguien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de mayo de 1998