Las murallas de Moncloa
José Borrell gastó ayer por la mañana la última reserva de sus baterías en un doblete sindical en Madrid y Barcelona antes de regresar de nuevo a la capital de España a primera hora de la tarde para meterse en la cama y dormir un par de días seguidos.Al menos ése era el propósito del candidato al despedirse de la multitud de ugetistas con los que se reunió en el Moll de la Fusta de Barcelona para celebrar el Primero de Mayo y almorzar un guiso de cerdo y hortalizas. Horas antes había desfilado por las calles de Madrid junto a los máximos dirigentes de CCOO y UGT.
Ya en Barcelona, recorrió las interminables hileras de mesas donde almorzaban cientos de ugetistas. Firmó autógrafos, estrechó mil manos y dio otros tantos besos. A cambio, recibió afecto, aplausos y gritos de "¡Borrell, presidente!". Y una trompeta con la que dijo que derribará las murallas del palacio de La Moncloa.


























































