Arranque ejemplar
Es raro hallarse con un acierto tan rotundo como el recién inaugurado Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, de Segovia. De hecho, el único precedente parecido que se me viene a la memoria es el mítico que creó Zóbel en Cuenca, el del Museo Español de Arte Abstracto. En el caso del museo segoviano, ha habido una acumulación de aciertos. El primero, sin duda, el de recuperar para nuestro país, ubicándolo en su patria chica, un importantísimo legado de uno de los más grandes artistas españoles de este siglo. Estando la obra de Esteban Vicente repartida por los mejores museos estadounidenses, la cantidad y calidad de lo seleccionado para Segovia, no obstante, asombra.
De todas formas, aunque esto haya sido un triunfo, lo es también la rapidez en haber logrado este óptimo acuerdo y, sobre todo, la inusitada diligencia en abrir el museo.
Pues bien, hay que felicitar a sus autores, empezando por la Diputación de Segovia, la entidad promotora, bien capitaneada por su presidente, Atilano Soto, así como a todas las entidades locales que han colaborado. Pero también hay que hacerlo con quienes, de una u otra manera, lo han materializado: Elvira González, la galerista española de Vicente; Ana Martínez de Aguilar, la esforzada y competente directora del museo; Juan Ariño, el brillante responsable de la remodelación. Se comprenderá que hay más gentes detrás, pero nos limitamos a las citas esenciales.
¿Qué ocurrirá tras tan soberbio comienzo? Ésta es la apuesta de futuro, que, dado el arranque fulgurante, no se puede perder en absoluto.


























































