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Tribuna:

"Enlorquecidos"

DE PASADALa ciencia debe a Juan de Loxa, director de la casa natal de García Lorca en Fuente Vaqueros, el descubrimiento de una nueva patología denominada lorcura o enlorquecimiento. Dicho mal se caracteriza, según la definición original, por una confusión momentánea de la razón y la voluntad causada por la sobreabundancia de conciertos, ediciones, recitales, exposiciones y congresos conmemorativos del centenario del nacimiento del poeta. Parece lógico que los organizadores de los actos lorquianos fueran los principales afectados por la lorcura transitoria. Sin embargo, indagaciones posteriores han sacado a la luz pruebas de que el mal no es privativo de los cuidadores de los espacios lorquianos, esto es, que no es una enfermedad estrictamente laboral, sino que también contamina, y con más desazón, a personas que no están vinculadas profesionalmente con el centenario. La decisión del Ayuntamiento de Alfacar de construir un campo de fútbol en el lugar de enterramiento de Lorca y de varios miles de personas fusiladas en los primeros días de la guerra civil, coincidiendo con el reconocimiento unánime al poeta, es una variedad grave de lorcura, uno diría incluso que de lorcura de atar. El silencio de Carlos Martínez, responsable político del Patronato García Lorca, del que depende el parque de Alfacar ¿es un silencio irresponsable o producto del aturdimiento posterior a otra crisis de lorcura?. La Consejería de Educación ha editado un manual encomiástico para guiar a los escolares por las rutas de Lorca. ¿Por qué sus autores, para resaltar la grandeza de su obra, han recurrido a un estilo grandilocuente, semejante al de la propaganda soviética del culto a la personalidad? "Contemplamos su rostro de luna llena, los vivísimos ojos reidores, la generosa amplitud de la boca, el tórax atlético, la negrura de su cabello rebelde y de sus cejas alborotadas. Es un muchacho muy gitanazo", escriben los autores de un muchacho que era más bien bajo de estatura, de complexión normal, piernas arqueadas y ligeramente cojo. ¡Y todavía no han empezado en serio los actos conmemorativos! ¿Qué sucederá a partir del 5 de junio? ALEJANDRO V. GARCÍA

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de abril de 1998