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Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Un texto brillante

Un fénix demasiado frecuente De Christopher Fry, en versión de J. V. Martínez Luciano. Intérpretes, Blanco Portillo, Ana Frau, Andoni García. Iluminación, Pelegrí Duart. Vestuario, Rafael Díaz, "La Madrina". Escenografía, Xisco Mensua. Música, Jorge Muñoz. Dirección, Gaspar Cano. Teatro Rialto. Valencia.Apenas una docena de espectadores en una tarde de programación normal asistieron al Rialto para ver esta obra de Christopher Fry, autor inglés que alcanzó cierta gloria en los años de posguerra y que ha firmado también la autoría de algunos guiones cinematográficos. Experto conocedor de los clásicos, Fry lleva a cabo en este texto una brillante parodia de la retórica latina, poniendo en juego, de paso, alguna que otra nueva versión de las grandes metáforas shakespeareanas, para montar una obra irónica que oscila deliberadamente entre los atributos románticos del amor constante más allá de la muerte y el más castizo "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", todo ello en una bonita traducción del profesor Martínez Luciano. El texto es musical y muy tranquilo, repleto de esa brillantez británica que tanto juego ha proporcionado, por ejemplo, a un mucho más lacónico Pinter, aunque tal vez se deja llevar en exceso por los juegos de oropel de la pirotecnia verbal. En breve: Fry se carcajea de su propio lenguaje, pero no así del tema amoroso que le sirve de pretexto, asunto que se toma muy en serio. El riesgo de una obra de esta clase es que su dicción se sitúe por encima de su puesta en escena. No basta con enamorarse de una obra de este estilo, de gran estilo, para estar en condiciones de llevarla a la escena, y algo de eso es lo que ocurre con este montaje, que -sobre todo en su primera mitad- es de una timidez somnífera, hasta el punto de que lo mismo daría cerrar los ojos y dejarse llevar por el escenario. El talento necesario para dirigir obras de esta clase -tomar su brillantez como catapulta para elevarte hasta sus cotas creativas en la puesta en escena- está aquí ausente, y sólo algunos momentos de la interpretación alcanzan esta altura.

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