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Comprar tranquilidad

Las farmacias españolas vendieron en 1995 casi 24 millones de envases de benzodiazepinas (ansiolíticos o relajantes), según los datos del informe Uso racional de benzodiazepinas, que publica el número cinco de Información Terapeútica 1997, del Sistema Nacional de Salud (SNS).Es una forma barata de sosegarse. Uno de los ansiolítícos más conocidos movió en 1996 unos 800 millones de pesetas, la mitad de lo que se gastan anualmente los españoles en un conocido antiséptico bucal, por ejemplo. Una de las marcas comerciales de ansiolítico más vendida en las boticas españolas no llega a costar las 500 pesetas.

"Es el número uno de ventas [un ansiolítico], reconoce un farmacéutico, que prefiere guardar el anonimato. "Yo puedo despachar al día unas 15 cajas y esa cantidad no es normal. Claro que yo al fin y al cabo lo único que hago es darle al paciente lo que el médico le ha recetado previamente", añade. Está prohibido suministrar los ansiolíticos sin receta.

El análisis del farmacéutico sobre el abuso de relajantes se aproxima al de los psiquiatras: "Los médicos no tienen tiempo de atender bien a los pacientes. Y como la gente va disparada les dan ansiolíticos y punto; se supone que hay que darles algo y así se gana tiempo y tranquilidad", zanja el boticario.

Las ventas de esta clase de medicamentos (psicotropos, ansiolíticos o hipnóticos) siguen imparables. Cada año aumentan un 5% aproximadamente, asegura Sergio Oliveros, psiquiatra del hospital Puerta de Hierro, de Madrid. En la lista de éxitos de medicamentos que se comercializaron el año pasado, un ansiolítico figuraba en la posición decimoquinta. Y, según el informe del SNS, las mujeres son sus mejores clientas; toman el doble que ellos.

Un estudio concluido en 1996, en Francia, sobre el consumo de psicotropos indicaba una lista de factores favorecedores de este sobreconsumo. Y en el primer puesto figuraba la industria farmacéutica: el fomento publicitario de los laboratorios.

Entre los riesgos asociados al uso prolongado de ansiolíticos aparecen la dependencia con síndrome de abstinencia, toxicidad hepática, amnesia, dificultad en los movimientos, irritabilidad y agresividad

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 1998