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Cada alumno le cuesta 550.000 pesetas al año a su universidad, según un estudio

El coste de los repetidores se duplica a partir de la tercera matriculación

Cada alumno le cuesta 550.000 pesetas de media al año a las universidades españolas. La Administración pone alrededor de 420.000 pesetas de media, y el estudiante, 110.000. Las 20.000 pesetas restantes proceden de contratos de investigación de las universidades con la Administración y entidades privadas.En el coste están incluidos los gastos de personal y de funcionamiento para cubrir los estudios de cada alumno, los de equipamiento docente y los servicios complementarios que se le ofrecen en el campus (como aulas de informática o instalaciones deportivas). Éstas son conclusiones extraídas de una investigación sobre Financiación y actividad productiva en las universidades públicas españolas, elaborada por el gerente de la Universidad, de Jaén y profesor de Economía Aplicada Juan Hernández Armenteros.

El estudio está elaborado con datos recogidos en 1996 entre 1.055.000 alumnos de centros públicos oficiales de 38 universidades públicas (actualmente hay 49 universidades públicas, dos de ellas especializadas en cursos de verano, y 1,5 millones de estudiantes matriculados) y sus resultados fueron presentados ayer en la reunión que está celebrando en Jaén la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). El análisis abarca parcialmente los cursos 1995-1996 y 1996-1997, debido a que las universidades gestionan sus presupuestos por años naturales, no por cursos académicos.

Los estudios que más onerosos resultan para los centros son los de los repetidores, los alumnos que se matriculan tres o más veces en las mismas asignaturas. En estos casos, los recursos utilizados por el alumno son casi el doble: cada curso superado cuesta un millón de pesetas. La Administración pone una cantidad que oscila entre las 650.000 y las 800.000 pesetas.

"Las universidades necesitarían menos recursos si mejoraran su índice de rendimiento académico reduciendo los alumnos en tercera o sucesivas matrículas, o si los que hay pagaran el coste real de sus estudios", señala el investigador. Se estima que el 30% de los universitarios repite entre 30 y 35 créditos (cada uno equivale a 10 horas lectivas), lo que supone casi la mitad de la carga lectiva anual de las carreras (75 créditos).

El alumno pone cada vez más dinero en términos absolutos, aunque su aportación relativa ha decrecido. El principal esfuerzo presupuestarlo ha correspondido a los centros y a la Administración, no tanto al estudiante. La anterior investigación sobre financiación universitaria se realizó en 1994 y concluía que las universidades se gastaban un promedio de 450.000 pesetas anuales por alumno.

Según Hernández Armenteros, autor de ambos estudios, "se ha producido un crecimiento lógico y se observa que los estudiantes siguen aportando lo mismo en términos relativos. Desde hace 10 años, los alumnos pagan el mismo porcentaje (entre el 20% y el 22%) de lo que cuestan sus estudios".

Una de las conclusiones de la investigación es "la necesidad de establecer un marco legal que permita comportamientos homogéneos en la financiación de los centros de todo el Estado, tanto en la participación del usuario como de la Administración". "Se aprecia además que continúan existiendo importantes diferencias en la financiación que recibe cada universidad, incluso entre las que pertenecen a las mismas comunidades autónomas, y que en algunos casos las diferencias se han agrandado", dice Hernández Armenteros.

Otra conclusión es que se mantiene la capacidad de ahorro global de las universidades -diferencia entre ingresos corrientes (la suma de lo que recibe de la Administración y del alumno) y gastos corrientes (personal y funcionamiento)-, que fue de 34.582 millones en 1996, lo que revela prudencia en el comportamiento del gasto. Esto quiere decir que de cada 100 pesetas que ingresan gastan 94 y les sobran seis. Y ese sobrante lo invierten en instalaciones y equipamiento (laboratorios o investigación).

Las universidades tienen además un bajo nivel de endeudamiento con entidades bancarias, como demuestran los reducidos gastos financieros que tuvieron en 1996: unos 4.980 millones, lo que supone sólo el 0,93% sobre el total del ingreso corriente del ejercicio (537.000 millones). Las universidades son, por tanto, de las administraciones más saneadas del conjunto del Estado.

Pero esto no quiere decir que dispongan de efectivo, debido a las demoras de la Administración para transferirles las cantidades destinadas a compensar la falta de ingresos por becas y familias numerosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 1998