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17 minutos en el andén

La presencia de antidisturbios en las estaciones más transitadas, como Tribunal, Plaza de España (con casi 40 agentes en los andenes) y Sol, así como los guardias de seguridad que acompañaban a todos los conductores, eran los únicos signos que delataban en la tarde de ayer el conflicto que vive el metro: la tensión de la jornada del miércoles y la mañana de ayer se rebajó sensiblemente durante los paros convocados de seis a ocho de la tarde, según comprobó un redactor de EL PAÍS tras recorrer varias líneas.

En ese intervalo de dos horas, consideradas punta en el metro, los convoyes llegaban bastante llenos en las lí neas 1 y 2 y a intervalos que oscilaban de dos a tres minutos. Aunque había excepciones concretas, como 12 minutos de espera en Tribunal y otros 17 minutos en Quevedo.

Nada que ver con los 40 minutos que esperó un usuario en Avenida de la Paz a las 8.50 del pasado miércoles. Los retrasos e incidentes de esa jornada generaron una cascada de denuncias y una nota de la Organización de Consumidores pidiendo que se garantice la normalidad del servicio.

"Yo le pediría a la OCU que nos solicite información y que no nos criminalice. Estas organizaciones no se preocupan del metro más que cuando hay conflicto", afirma Javier Pérez, de CC OO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de febrero de 1998