Ataques contra la minoría china en Indonesia por las subidas de precios

Grupos de indonesios airados por la escalada que en las últimas jornadas están realizando los precios de productos básicos incendiaron ayer tiendas de propietarios chinos, atacaron iglesias y destruyeron vehículos en tres localidades de Java occidental, la isla en la que se encuentra la capital del país, según informaron testigos presenciales y fuentes policiales. El presidente Suharto, mientras, se reunía con un consejero del Fondo Monetario Internacional en respuesta a la creciente presión internacional para que Indonesia abandone su idea de adoptar una paridad fija con el dólar, lo que en opinión de los operadores de bolsa, ha hecho caer a la rupia, ya de por sí debilitada, más de un 28% de su valor con respecto a la moneda norteamericana.En Indonesia, la violencia se está convirtiendo en una constante diaria, exacerbada por las penurias alimenticias, las privaciones y la subida espectacular en los precios de los productos más basicos. Y estos estallidos de cólera se dirigen una y otra vez contra la comunidad china, tradicionalmente considerada como la culpable de todos los males indonesios, aunque no represente más que seis millones en una población de 200 millones. Pero esa reducida comunidad, cristiana o budista en su práctica totalidad, controla el 60% de la renta del país, lo que suscita la envidia obsesiva de 160 millones de musulmanes.

Dimisión de Suharto

En los últimos días, han sido varios los incidentes en los que la mayoría indonesia ha manifestado su ira en Java. Con anterioridad, una manifestación pacífica de casi 500 personas pidió en las calles de Yakarta la dimisión de Suharto. Tras ser reprimidas por las fuerzas de seguridad, 140 personas fueron detenidas por "pertubar el orden público". El pasado lunes, otros tantos manifestantes exigían que el Gobierno estabilizase la rupia y asegurase el aprovisionamiento de los productos básicos. Algunas horas antes, a 1.600 kilómetros de allí, en la isla de Flores, al este de Java, centenares de familias chinas pedían la protección del ejército tras ver morir a uno de los suyos y contemplar cómo 21 de sus tiendas eran reducidas a cenizas.El mismo escenario se ha repetido varias veces durante las dos últimas semanas en diferentes ciudades de Java: al menor rumor de un alza en el precio del aceite, el café o el keroseno, se forman tumultos que atacan, exclusivamente, las tiendas chinas. El presidente Suharto, que aseguró al país que habría suficiente comida para todos, anunció al principio de esta semana medidas de racionamiento para algunos alimentos de primera necesidad subvencionados por el Gobierno. Entre éstos se encuentran algunos tan básicos como el arroz, el azúcar o la soja. Suharto también ha pedido al Ejército que esté atento para actuar contra quienes violan la ley.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de febrero de 1998.

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