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Entrevista:

"Madrid no tine mar, pero es como una ola continua"

Ha creado nueve minutos de fantasía con los que intenta darse a conocer. Juan Manuel Valentín es un canario de 28 años que, como otros muchos isleños, tuvo que exiliarse en Madrid para estudiar -acaba de diplomarse en estadística- y dar rienda suelta a sus proyectos artísticos.

En una sola noche de escritura en el verano de 1995 se inventó Siluetas, la trama de un cortometraje con el que ha ganado el concurso de guiones organizado por la Agrupación Europea de Escuelas de Cine y Televisión, con sede en Bruselas. Con tres millones de pesetas rodó la historia de un niño apasionado por el cine al que su padre prohíbe dar rienda suelta a sus sueños, y consigue convertirse en un personaje de película ayudado por las sombras de alguno de los personajes más famosos de la historia del cine. Y esos nueve minutos de película se alzaron con el premio de la misma asociación para proyectos ya realizados, han llegado a concurso en el certamen internacional de cine de Nueva York y competido el último otoño en el festival de cortometrajes de Alcalá de Henares. Su autor anhelaba los Goya, y si es posible, los Oscar.

Pregunta. ¿Qué hace el corto de un primerizo en un certamen neoyorquino? Respuesta. Creo que puede tener éxito. El corto es muy americano, y al ser mudo no tiene el problema del doblaje. Siluetas es tan simple y fácil como un dulce.

P. Es decir, que lo realizó premeditadamente comercial.

R. No. Lo hice como lo tenía en la cabeza, utilizando el lenguaje cinematográfico que he aprendido, el de La guerra de las galaxias o las películas de Spielberg. De hecho, hay algunos planos robados de Marcelino, pan y vino.

P. En los últimos años, si uno piensa en gente triunfadora, salen muchos nombres de canarios: Pedro Guerra, Rosana, Félix Sabroso, Fresnadillo... ¿Cuál es esa relación tan especial que une a Canarias con Madrid?

R. Es como un aire que corre por Canarias. Todo el mundo allí sabe que Madrid es el sitio para el que quiera hacer algo, es la única posibilidad.

P. O sea, que sólo se puede dar el salto si se es un niño de dinero.

R. No creo que ni Pedro Guerra ni Félix, por ejemplo, sean dos niños bien, y yo, desde luego, tampoco.

P. ¿Piensa volver a Canarias cuando termine sus estudios?.

R. Viviré en Madrid siempre. En Madrid no hay mar, pero es como una ola continua. Odio la rutina, y Madrid es una sorpresa que no cesa.

P. ¿Dónde rodaría esa escena que siempre ha soñado?

R. En el Madrid de los Austrias o en el barrio de Lavapiés porque da igual el lugar en que coloques la cámara, siempre saldrá un plano precioso. Ventanas, el largometraje que ya tengo escrito, se desarrollará en el patio de una casa vieja en alguna de esas dos zonas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998

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