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El ejército de Paraguay impide con los tanques la libertad del general Oviedo

Asunción, la capital de Paraguay, amaneció tranquila ayer tras la demostración de fuerza efectuada el sábado por el Ejército, que impidió la puesta en libertad del general retirado Lino César Oviedo, el candidato favorito para las elecciones del próximo 10 de mayo y que está detenido por el supuesto golpe que encabezó en abril de 1996. Una docena de tanques se dirigieron a Asunción desde la unidad mecanizada de Caballería de Cerrito, al norte de la capital, mientras aviones de combate y helicópteros sobrevolaban la ciudad. Al mismo tiempo, efectivos militares y policiales se desplegaron en torno a la Primera División de Infantería, donde está recluido Oviedo desde hace 50 días. El presidente Juan Carlos Wasmosy, de gira por Centroamérica, regresó precipitadamente a su país. A su llegada hizo un llamamiento a la calma, aseguró que "todo está tranquilo" y que "el Gobierno garantiza el funcionamiento de las instituciones". Tan sólo reconoció que "puede haber algunos escollos propios de una incipiente dernocracia". Paraguay estuvo gobernado por el dictador Alfredo Stroessner desde 1954 a 1989.Mientras las emisoras de radio daban cuenta de los movimientos de tropas y los comerciantes cerraban sus locales, ante el ruido ensordecedor de los aviones, el vicepresidente Ángel Roberto Seifart, jefe de Gobierno en funciones, se reunió con los altos mandos militares paraguayos lo que aumentó los rumores de golpe de Estado. La demostración de fuerza militar tuvo su efecto inmediato. El juez Ángel Cohene, que se había hecho cargo de un "habeas corpus reparador" en favor de Oviedo, preludio de su inmediata puesta en libertad, abandonó la causa la misma tarde del sábado. El magistrado había acudido al cuartel de la Primera División de Infantería para entrevistarse con el general detenido. Allí fue recibido por varios oficiales en medio de un gran despliegue de tropas. Portavoces de Oviedo indicaron que el juez "se echó para atrás" posiblemente "impresionado al ver que los militares mostraron sus músculos".

Intentona golpista

El presidente Wasmosy acusa a Oviedo de una intentona golpista en abril de 1996, aunque un tribunal civil que le juzgó en aquella ocasión proclamó su inocencia. Wasmosy ha realizado desde entonces dos importantes purgas en la cúpula militar de las Fuerzas Armadas, pasando a retiro a los jefes y oficiales oviedistas. El presidente no contaba con que Oviedo ganara, el pasado 7 de septiembre, las elecciones internas del oficialista Partido Colorado, para ser candidato en los comicios de mayo. El Tribunal Electoral Nacional proclamó su triunfo, pero el propio partido al que pertenece Wasmosy no lo acepta.

Sus seguidores recorren ya el país con carteles de "Lino 98", mientras la calumnia preside la vida política. La compañía telefónica estatal ha grabado conversaciones entre políticos y empresarios, que después se han difundido por radio. Todo ello, en un clima de inseguridad creciente, la caída en picado del guaraní frente al dólar, y el aumento del desempleo y el éxodo del campo a la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 1998