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'Mister yen' promete un 'big-bang' Japonés

. "Estoy a favor de un big-bang japonés que va a empezar dentro de muy poco" (para reactivar la demanda interna y desregular la economía nacional), manifestó ayer el viceministro de Finanzas, Eisuke Sakakibara, la cara más liberal del Gobierno de Japón y a quien se conoce como Mister yen.

Sus esfuerzos para convencer a los empresarios y economistas europeos y norteamericanos de que el compromiso reactivador de Tokio va en serio -vía reducción impositiva e inyección de dinero público en el sistema bancario- toparon, sin embargo, con la indiferencia e incluso el sarcasmo del auditorio.

Sakakibara reconoció que "hace dos meses, no tuvimos la voluntad política para resolver el problema", pero que "ahora sí la hay" y "nadie duda de la capacidad econórnica" japonesa para el relanzamiento. Con dos medidas, una inyección de 32.000 millones de dólares (unos 4,9 billones de pesetas) en el sistema financiero para compensar los activos fallidos; y, sobre todo, la "creación de un estímulo fiscal", liberando cinco billones de yenes en el presupuesto adicional de 1997, lo que supone un 1% del producto interior bruto. "Algunos dicen que es poco y tarde", encajó, "pero no es así, porque opera durante dos meses" (el año fiscal acaba en marzo); y además se trata de una cantidad adicional a la ya prevista.

Presupuesto adicional

Ahora es el Parlamento el que debe aprobar el presupuesto adicional. "En nuestro sistema, esa decisión equivale a un voto de confianza al Gobierno", añadió. "Cumpliremos", casi juró.Para Tokio, el monzón asiático "es una crisis del capitalismo mundial, una crisis financiera internacional, en la que el pecado del sureste asiático ha sido carecer de instrumentos para supervisar el endeudamiento exterior de sus bancos", mientras que el problema de Japón "es distinto, porque somos prestamistas (120.000 millones de dólares, 18,6 billones de pesetas, sólo en la región) y no prestatarios", sostuvo Mister yen.

No satisfizo. "Japón es parte del problema y debe asumir el liderazgo", exigió, cortés, el presidente del Commerzbank, Martin KohIhaussen. Más brutal fue Rudi Dornbusch, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). "Para nada es la crisis del capitalismo mundial, sino una crisis del capitalismo mal entendido, de pillos y primos", desafió.

"No creo las promesas japonesas de un estímulo fiscal de un 1% del producto interior bruto en dos meses, siempre nos vienen con el mismo cuento", atacó. En suma: "Japón está al borde de una crisis profunda, que supone un riesgo dramático para la economía mundial". Cortó dos orejas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 1998