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Editorial:

Suspicacia exagerada

EN SU discurso con motivo de la Pascua Militar, el Rey elogió la plena incorporación de España a la estructura militar de la OTAN e hizo votos por que la situación económica permita mantener el esfuerzo presupuestario de modernización de las Fuerzas Armadas. Izquierda Unida (IU), en términos destemplados, y el PSOE, de manera moderada, han criticado este pronunciamiento por considerar que el Monarca se ha extralimitado en sus atribuciones o que al menos ha sido imprudente o inoportuno. Naturalmente, los reproches de ambas formaciones buscaban al ministro de Defensa. La responsabilidad de los discursos reales corresponde, de acuerdo con la lógica del artículo 64 de la Constitución, al Gobierno y, en su caso, a los ministros correspondientes, cuyo refrendo de todos los actos del Rey es preceptivo.¿Tienen justificación esas susceptibilidades? El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, ha argumentado que el Rey expresa la posición del Gobierno en lo que es competencia del Ejecutivo y la del Parlamento en lo que corresponde al Legislativo. Parece un punto de vista razonable y coherente con lo que ha venido siendo la actitud de la Corona, Desde ese planteamiento, la crítica de IU parece excesiva, puesto que la integración en la estructura militar de la OTAN ya ha sido aprobada por el, Parlamento -el 22 de diciembre pasado-, bien que con la oposición de IU y el Grupo Mixto. El Rey expresaba su acuerdo con algo ya decidido y que cuenta con un amplísimo consenso. Lo hizo, por lo demás, en términos prudentes, no ofensivos para nadie.

El asunto de los aumentos presupuestarios puede ser más discutible en la medida en que todavía no existe consenso al respecto. Pero en todo caso, debe analizarse a la vista de los términos extraordinariamente cautelosos en que se pronunció el Rey. Dijo que el incremento del presupuesto para este año "permitirá continuar la modernización de los ejércitos" y expresó su confianza en que "la evolución de la ecomomía permita mantener esta tendencia y así alcanzar una mayor eficacia". Es improbable que la profesionalización de las Fuerzas Armadas pueda llevarse a cabo sin costes presupuestarios; el consensó sobre esa profesionalización comprende implícitamente, por tanto, el acuerdo sobre un incremento del gasto en Defensa. La suspicacia parece, Pues, algo excesiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998