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Amanecer en el 'cole'

Unos 1.300 alumnos de la primaria pública acuden a la escuela de madrugada para que sus padres puedan llegar a tiempo a sus trabajos

, Adiós a las vacaciones. Vuelta a la rutina. Unos vienen adormilados, otros entran corriendo. Al alba, o antes incluso, más de mil escolares madrileños de centros públicos de primaria han regresado al colegio de la mano de padres que parten presurosos al trabajo.

Son los primeros del cole, niños entre 4 y 14 años que amanecen en la escuela a partir de las 7.30. Desayunan y juegan un par de horas antes de iniciar sus clases. Cada vez son más. En 1992, los chavales madrugadores sólo sumaban dos docenas. Este curso son 1.329. A esta cifra habría que añadir la de sus compañeros de centros privados o concertados, que el Ministerio de Educación no facilita.

Horarios incompatibles

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La incompatibilidad entre los horarios laborales de los padres y los escolares de los hijos obliga a los pequeños a ampliar su tiempo de estancia en las aulas. En 1992, ocho centros iniciaron el servicio de forma experimental. Ahora son 53 los colegios públicos de primaria de la región que abren sus puertas anticipadamente. Lo hacen a partir de las 7.30, pese a que las clases empiezan una hora y media o dos después.Estos centros están inscritos en el programa Los primeros del colegio, dirigido en exclusiva a la escuela pública y auspiciado por el Ministerio de Educación y Ciencia, la Consejería de Educación y la Federación Regional de Asociaciones de Padres de Alumnos Francisco Giner de los Ríos.

Al menos otra decena de escuelas estatales ofrece un servicio similar, pero al margen del programa. En Fuenlabrada (164.000 habitantes) se acaban de sumar dos colegios -Blasco Ibáñez y Los Andes- a través de una firma privada que ofrece el servicio por 5.000 pesetas al mes, informa Fernando Neira.

Con todo, los centros públicos que se han adherido a Los primeros del colegio son aún muy pocos en comparación con el total. En la región hay 710 escuelas públicas, con 183.643 chavales. Los alumnos que llegan con antelación suponen el 5,6% de los matriculados. Los centros que ofrecen el servicio promovido por la organización Francisco Giner de los Ríos alcanzan el 7,4% del total.

En el ministerio no detallan cuántos de los 129 colegios privados y 362 concertados ofrecen la posibilidad de extensión horaria matutina a los 231.780 alumnos que agrupan. Sin embargo, reconocen que la apertura adelantada está mucho más extendida aquí que en los centros públicos.

"No es un aparcamiento de niños, sino un servicio complementario de la escuela que es necesario en el mundo en el que vivimos", señala Paloma García Pardo. Es la responsable ministerial de este programa de extensión horaria que se desarrolla en 30 centros de la capital (los distritos de Hortaleza y Latina, con cinco centros cada uno, figuran a la cabeza). En el resto de la región secundan la iniciativa otros 22 colegios (cuatro en Collado Villalba, dos en Tres Cantos y Colmenar Viejo, y uno en otros municipios como Torrelodones o Coslada).

Clase media

"La mayoría de los niños que utilizan el servicio pertenece a familias de clase media en las que trabajan el padre y la madre. Los progenitores se ven obligados a dejar al pequeño en el colegio antes de su hora para poder llegar a tiempo a sus empleos", detalla García Pardo.El visto bueno del consejo escolar es el primer paso que deben dar las escuelas para sumarse al proyecto. El servicio lo costean los padres, a "unas 6.000 pesetas al mes", explica García Pardo. Esta cantidad cubre el pago de monitores (uno por cada veintena de chavales) y el desayuno. Aunque los responsables del programa intentan que este servicio no supere los 90 minutos, para evitar estancias demasiado largas de los chicos en el colegio, no siempre es posible. Abundan los centros en los que se puede dejar al niño hasta dos horas antes. Algunos pequeños también prolongan en una hora su salida, merced a las actividades extraescolares.

El sistema dista de ser la panacea. "No hay unanimidad en el mundo docente. Algunos consideran que, con la apertura anticipada, los niños pasan demasiadas horas en el colegio", señala García Pardo.

En la federación Francisco Giner de los Ríos defienden la iniciativa con los datos de las evaluaciones que realizan. "Los chicos vienen contentos, a pesar del madrugón. Sin embargo, la extensión horaria es una solución parcial al problema que plantea la incompatibilidad entre los horarios de los padres y los de los hijos. No vale en vacaciones", señalan. De paso, la implantación del servicio permite a los colegios captar los cada vez más escasos alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998