Una decisión difícil para la Academia

Los miembros de la Academia del Cine han elegido para competir por el más importante y significativo premio Goya de este año a tres películas que pueden hacer inclinar dentro de unas semanas la balanza final de la estatuilla hacia cualquiera de ellas. Y esto por tres motivos.El primero es la gran audiencia que las tres han logrado y la alta calidad de esta audiencia. Se trata de películas que han convocado a mucha gente no por seguir una moda y que no han sino recibidas como diversiones más o menos pasajeras, sino como trabajos de alta talla artística y gran esmero, al mismo tiempo divertidos y profundos, de los que crean emoción mientras se ven y luego quedan en la memoria del espectador.

El segundo, es el prácticamente unánime elogio de los críticos cinematográficos a las tres películas, tanto en el momento de su estreno comercial como en sus respectivas presentaciones en los tres festivales internacionales en que participaron o se exhibieron: Secretos del corazon en el de Berlín; La buena estrella en el de Cannes; y Martín (hache) en el de San Sebastián.

Y el tercero es la huella que las, tres películas han dejado dentro de la profesión cinematográfica, que se percibía no sólo en los comentarios ocasionales que llegaban a los medios de comunicación y que ahora han sido sancionados por el voto de los profesionales académicos del cine, sino también en que el ejemplo de estas películas está ya prefigurando caminos y facilitando la producción de otras futuras de estilo y alcance similar al seguido por ellas.

Guiones e intérpretes

A esto se añade que las tres películas compiten también en los decisivos capítulos de la dirección y la escritura. En el el primero, Montxo Armendáriz por Secretos del corazón; Ricardo Franco por La buena estrella; y Adolfo Aristarain por Martín (hache), aspiran al Goya a la mejor dirección, y los de las dos primeras al Goya al mejor guión original. Si se añade que los siguientes intérpretes: Charo López, Vicky Peña, Cecilia Roth, Maribel Verdú, Antonio Resines y Jordi Mollá, que participarón en alguna de las tres películas, aspiran a Goyas a la mejor interpretación, se apuntala un refrendo muy fuerte de la Academia a estas obras y al tipo de cine que proponen al espectador.De ahí se deduce, y profesionales consultados por este periódico así lo creen, que los académicos lo tienen este año bastante difícil y que la votación final, que tendrá lugar por vía notarial a lo largo de las próximas semanas, resultará reñida, y opinan que no hay película favorita y que cualquiera de las tres puede justamente ser la gran triunfadora de la noche de los Goya, el último sábado de enero.

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