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Ana Rossetti debuta en la narración juvenil con santos, dragones y piratas

La autora define su obra como permanente "cambio de registro"

"Todo lo que hago es cambio de registro". Ana Rossetti (San Fernando, Cádiz, 1950) había probado con la poesía, la novela, los relatos eróticos y la ópera. La escritora y poeta debuta ahora en la literatura infantil con dos propuestas diferentes, Mano de santos (Siruela) y Un bául lleno de... (Alfaguara). Ella piensa que sólo existe la buena literatura y que ésa no tiene edad: "Ulitizo muchas claves", afirma Rossetti.

Su madre llevaba el san Cristóbal de Konrad Witz en el carné de conducir. Ana Rossetti creció viendo ésa y otras imágenes de santos que "son legendarios y que pertencen al universo simbólico". Partiendo de imágenes religiosas, recreadas por pintores clásicos -el san Cristóbal de Konrad Witz, la santa Bárbara de Robert Champin, san Jorge y el dragón de Paolo Uccello, santa Casilda de Zurbarán y los ángeles y demonios del libro Mi Jesús, del padre Luis Ribera-, escribió Mano de santos, cinco cuentos en los que mezcla la mitología -que envuelve a estos personajes con las cosas que nos suceden hoy día.El Gran Inepto, o el san Jorge de Rossetti utilizan maletines, padecen los contratos basura o comen huesos de santos. En este traba o hay princesas que escriben con tinta invisible en cuadernos de batista o doncellas que permanecen en las cuevas de los dragones hasta que los caballeros las rescatan. "Es una manera de romper las leyendas, que no son tan lineales como parece, sino más bien una espiral en la que se pueden atar muchos cabos. Cuando una cosa es válida, lo que hay que ver es cómo puedes traducirla".

La autora de Devocionario no es partidaria de clasificar los libros por edades. Lo más importante, a su juicio, es la edad mental y la edad receptiva. Para ella, las fábulas tienen muchas lecturas posibles y su filosofía es que también son verdades las cosas que no están regidas por el tiempo y la materia.

Mano de santos fue una propuesta de la propia Rossetti, pero Un baúl lleno de..., formada por cuatro libros y dirigida a los primeros lectores, fue una petición dé Alfaguara que ella acogió con naturalidad. Esta escritora, que fue premio de la Sonrisa Vertical con Alevosías, encuentra la misma facilidad en ponerse en el papel de una niña, de seis años que sin salir de casa comparte todo tipo de aventuras, con fantasmas y dinosaurios que en convertirse en la triste princesa Poema. "Mi estilo es mi estilo, pero no me gustaría que estuviera inamovible", dice la escritora, que ya tiene en mente la preparación de una mano de heroínas, en la que tendrían protagonismo lo mismo Cenicienta que Ana Frank.

Rossetti, que se sentía encasillada en los temas relacionados con el erotismo y el feminismo, está contenta porque ha roto esa imagen. "He logrado que tengan muchos puntos de interpretación sobre mi narrativa y eso me favorece. Lo que más perjudica a la literatura y a la poesía es la moda; los libros tienen que ser para siempre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de diciembre de 1997