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Jaime Sabines afirma que la poesía es un puente entre dos soledades

El popular poeta mexicano dio un recital en Madrid

Como decía en la ficción el cartero de Neruda, la poesía no es del poeta, sino de la gente, y por eso, en México, Jaime Sabines llena auditorios, agota ediciones y hasta los boleros. Los taxistas conocen algunos de sus poemas, Los amorosos, por ejemplo, o los estudiantes, Algo sobre la muerte del mayor Sabines. Con estos poemas y con otros, Jaime Sabines, de paso por Madrid, llenó de versos la pasada semana la Residencia de Estudiantes.

Como los grandes poetas, Sabines no se explica por qué sus versos se los llevan de calle las gentes, "será porque son suyos, de las gentes", comenta; no se explica por qué uno de sus más célebres poemas, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, una atroz protesta ante la muerte de su padre, es no sólo "un extraordinario y logradísimo caso de poesía brutal", como escribió en su momento el crítico mexicano José Joaquín Blanco, sino además uno de los poemas más populares de la poesía mexicana contemporánea. "Ni yo mismo me lo explico, la verdad. A cada rato, los jóvenes lo llevan al teatro, es absurdo; y, sin embargo, ha calado en las gentes, les pertenece ya".Un poema atroz y terrible; "es que, en esos momentos, yo no estaba para escribir poemas; estaba escribiendo la muerte de mi padre que era, en muchos sentidos, mi propia muerte". Un poema extenso, emocionante, por el que entra la vida a puñados, sin control: "La poesía está llena de vida, no la concibo de otra forma", se disculpa.

Cuando Jaime Sabines, nacido en 1926 en Tuxtla Gutiérrez, en el Estado de Chiapas, irrumpe en la literatura de su país lo hace "como una voz un poco salvaje; muchos pensaban que no tenía ni estudios, que era un tipo traído de las orejas del monte, como un ,campesino ignorante". Y no es cierto, enfatiza: "Detrás de toda esta aparente sencillez hay mucha técnica y mucha malicia. La poesía es sencilla, la ves; que se entienda y que sea sintética ha sido una constante en toda mi vida".

No sacralizar

La poesía para Jaime Sabines es "un medio de comunicación" que no hay que sacralizar, "ni mucho menos". La poesía es un conjunto de palabras que sirven para comunicarse, para entenderse. "La poesía no es más que un puente que tendemos entre dos soledades, entre la del lector y la mía. Eso es todo". Trabaja con las palabras, lucha por ellas, " pero sin adorarlas, ojo, sin hacer de aquello algo hermético, no entendible. Las palabras me sirven para ser testigo de la vida que me rodea. El poeta busca la verdad de las cosas a través de la intuición".Y por eso en un poema puede abrir ventanas a hachazos con palabras como "príncipe cáncer", "señor de los pulmones", o "varón de la próstata", palabras que en esta ocasión -la rebelión contra la muerte de su padre-, se convierten en materia poética, en pedazos de vida. Poco amigo de las metáforas, acaso a Jaime Sabines le interesan más las próstatas que los nenúfares.

"Las próstatas no quitan lugar a los nenúfares, ¿eh? Siempre tengo presente la realidad, pero los nenúfares son también parte de esa realidad. De joven sí que me peleé con toda esa poesía a la usanza modernista, en cuyos libros, por cierto, aprendí a leer a los 15 años. Pero luego vino el deslumbramiento de la generación del 27 y de Pablo Neruda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 1997