Un problema en distintos grados
Los dermatólogos aseguran que el diagnóstico del tipo de acné, su tratamiento y curación son sencillos. Pero, la rapidez de su cura depende de la fase en la que esté.La recomendación es acudir al especialista en cuanto aparezcan puntos inflamados y rojos. Entre otras cosas, porque detener pronto su evolución es la única manera de evitar que se formen cicatrices.
En caso de no tratarse, o hacerlo indebidamente, el acné evoluciona según las siguientes fases:
Grado 0 (preacné). Filamentos seborreicos y microcomedones que pueden desaparecer solos, al cabo de unos meses, o con medidas higiénicas como una limpieza de cutis. En este estadio afecta a la mayoría de los adolescentes prepuberales.
Grado 1 (comedoniano). Pequeñas pápulas superficiales con un comedón central abierto (negro) o cerrado (blanco). Sobre todo se manifiestan en las mejillas y cerca de la boca y es frecuente que aparezcan en la pubertad.
Grado 2 (pustuloso). Se añaden inflamaciones más rojas y pústulas foliculares profundas en la cara, el pecho y la espalda. Es un grado muy delicado. Si no se trata bien seguirá avanzando y si se manipulan los puntos dejará cicatrices.
Grado 3 (moderado-severo). Las pústulas profundas se quistifican, formando nódulos grandes, duros y dolorosos, sobre todo en la cara y en la espalda, que además dejan cicatrices. Es más frecuente en los chicos que en las chicas.
Grado 4 (noduloquístico). Añade a todos los elementos anteriores nódulos mayores y fístulas que comunican las formaciones quísticas bajo la piel, formando madrigueras y dejando cicatrices importantes.
Conglobata. La forma más grave del acné. Los túneles que comunican los elementos noduloquísticos bajo la piel se abren a la superficie por múltiples orificios. Se manifiesta más en el toráx, en la espalda, hombros, glúteos y brazos, que en la cara.


























































