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El Tribunal de Cuentas denuncia la falta de gestión de Paradores entre 1991 y 1994

Paradores ha sufrido un déficit de gestión y su rentabilidad fue en descenso entre 1991 y 1994. Así lo denuncia el informe del Tribunal de Cuentas sobre dicho periodo: "Paradores muestra unos bajos índices de rentabilidad tanto en función de los fondos propios como en función de su activo o inversión total". Aunque no pone reparos contables, sí critica la ausencia de métodos adecuados de gestión y resalta que salvó su cuenta de resultados con los ingresos financieros. "El 60% de los resultados brutos de ese periodo provienen de operaciones financieras por la colocación de excedentes de tesorería, ya que Paradores de Turismo de España, SA, nació en 1991 con exceso de recursos propios", destaca.

El Tribunal recalca que la rentabilidad fue decreciente, al pasar de una rentabilidad sobre fondos propios del 6,3% en el año 1991 al 3% en el año 1994. Pero no todo son críticas por parte del, Tribunal de Cuentas. Las cuentas anuales de ese periodo analizado se presentaron adecuadamente, cumpliendo los principios y normas de contabilidad y expresando la imagen fiel de su patrimonio aunque con algunas salvedades", recoge el texto.Entre las salvedades sobresale que la valoración del patrimonio aportado por el Estado a la constitución de la sociedad estatal en el año 1991 no se hizo de acuerdo con lo establecido en la legislación mercantil en cuanto a la intervención de un experto independiente designado por el Registrador Mercantil. Asimismo, en 1993 y 1994 se contravinieron normas de límite de horas extraordinarias y alta en la Seguridad Social en algunos trabajadores.

El informe será estudiado y con toda probabilidad aprobado en el pleno del Tribunal de Cuentas del próximo miércoles. El periodo estudiado corresponde a la etapa en la que Ignacio Fuejo fue el presidente de la entidad. Posteriormente, desde junio de 1994 a julio de 1996, fue presidente Eduardo Moreno. En julio de 1996 -ya en la etapa del PP en el Gobierno-, fue nombrado nuevo responsable Francisco García-Bobadilla, que ocupa actualmente la presidencia.

Si en las cuentas económicas el Tribunal de Cuentas no pone grandes objeciones, sí lo hace en los criterios de gestión en los que resalta "deficiencias importantes que han impedido la consecución de los objetivos previstos".

La inexistencia de una contabilidad de costes o analítica que permita conocer los costes "dificulta el control de la gestión". Además, la "carencia de procedimientos informáticos constituye otro obstáculo para el control de gestión", dice el Tribunal. En el apartado de gastos señala que "la alta relación de los gastos de personal respecto a los ingresos de explotación explica los bajos márgenes de producción y de explotación que obtiene Paradores". Durante 1992 y 1993 se produjeron desviaciones negativas del 11, 5% y del 12,9%, respectivamente, sobre lo presupuestado.

Sobre la política comercial el informe resalta que era mínima. "El esfuerzo de venta realizado por Paradores era en general muy pasivo, pues tanto la Central de Reservas como los directores de los establecimiento se limitaban a recibir las peticiones de reserva de los clientes individuales". En la etapa estudiada, el 76% de las plazas se vendieron de forma directa, el 3% a través de representantes en el extranjero y el 21% a través de agencias y mayoristas. En 1993, el 36% de los clientes fueron extranjeros, porcentaje que subió al 41% en 1994.

Paradores de Turismo de España, SA, se constituyó el 18 de enero de 1991 por transformación del organismo autónomo Administración Turística Española, que tenía los paradores nacionales, en una sociedad estatal. Se fijó un capital social de 15.889 millones de pesetas y la totalidad de las acciones fueron suscritas y desembolsadas por el Estado español. Se creó, según el informe, con un exceso de capital respecto a sus necesidades de financiación. El excedente de caja de los años 1993 y 1994 los dedicó a inversiones financieras a corto plazo, por las que se obtuvieron 535 y 448 millones de pesetas de rendimientos, es decir, que la gestión de tesorería fue adecuada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 1997

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