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Muere Georges Marchais, el político que pilotó una polémica transición en el comunismo frances

Georges Marchais, que dirigió el Partido Comunista Francés (PCF) entre 1970 y 1994, murió ayer en el hospital parisino de Lariboisiére, donde llevaba una semana internado a causa de sus ya crónicos problemas cardiacos. Marchais tenía 77 años y había ingresado en el PCF en 1947. Según el primer ministro francés, el socialista Lionel Jospin, "Marchais fue el hombre de la transición para el PCF, una transición que acompañó no sin contradicciones".

Jospin recordó que, "si bien quiso y preparó la Unión de la Izquierda, también fue uno de los culpables de su ruptura". En efecto, el mismo Marchais, que en 1972 firmaba el Programa Común con el socialista François Mitterrand y el radical Robert Fabre, rompía el contrato en 1977 al exigir muchas más nacionalizaciones de las acordadas. Las contradicciones no se limitaban sólo a ese campo: era un duro que se incorporó al carro del eurocomunismo, mediados los años setenta, conducido por sus colegas italiano, Enrico Berlinguer, y español, Santiago Carrillo. Si para el presidente Jacques Chirac se trata de la desaparición de una auténtica personalidad",de la que pudo comprobar "la fuerza y sinceridad de sus convicciones", para el ex primer ministro conservador Édouard Balladur lo que cuenta es que "Marchais, más que acelerarlo, frenó el movimiento renovador del PCF", una idea en la que coincide con el ex minis tro socialista Paul Quilés, que le recuerda como "el hombre de la evolución inacabada del comunismo francés". En ese sentido, son hitos de la acción de Marchais su decisión, en 1976, de abandonar la noción de "dictadura del proletariado", hasta entonces básica dentro de la estrategia de toma del poder del PCF, pero también su res paldo en 1980, desde Moscú y a través de la televisión, a la invasión soviética de Afganistán.

En el seno del PCF, la reacción oficial se resume en la imagen de las dos banderas -la francesa y la roja- ondeando a media asta en la sede del partido. Robert Hue, actual secretario general del PCF, dijo estar "trastornado" por la noticia. "Sé de la tristeza de los comunistas. Era un hombre, un dirigente, al que respetaban profundamente, que les ha representado mucho tiempo tanto, en la vida nacional como en la internacional y con el que se ha sido muy injusto".

La muerte de Georges Marchais coincide con la reciente publicación de El libro negro del comunismo, una obra de 11 historiadores que cifra en 85 millones el número de personas muertas por el comunismo. El propio pasado de Marchais -en 1978 hablaba del "balance globalmente positivo de los países comunistas" despuésde haber aprobado la represión en Hungría y la invasión de Checoslovaquia- había sido objeto de polémica y debate. Él decía haberse visto obligado a ir a trabajar a la Alemania nazi en diciembre de 1942, pero también que había regresado definitivamente a Francia en mayo de 1943. Los archivos de Augsbourg, en Baviera, demostraron luego que Marchais trabajó en la fábrica de aviones alemana Massersclimitt hasta el 10 de mayo de 1944 y que disfrutó de un permiso. No era, pues, un deportado, sino un voluntario.

Marchais negó la evidencia de las pruebas documentales, mintió y se querelló contra quienes le acusaban de haberse abrillantado el pasado. Los tribunales no le dieron la razón. Tampoco quiso admitir como válidos los papeles que demostraban la dependencia económica del PCF respecto a la URSS ni hasta qué punto fueron los soviéticos quienes le ordenaron sabotear el Programa Común de la izquierda. En cualquier caso, si el PCF de Marchais en 1973 obtenía el 21,4% de los votos franceses y era el principal partido de la izquierda, en 1993, ese mismo PCF ya sólo alcanzaba el 9,1%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 1997

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