Dos obras gitanas reivindican las raíces calós de un pueblo perseguido

Los gitanos toman la palabra para reivindicar una cultura perseguida a lo largo de los siglos. Durante todo este fin de semana, el II Festival Internacional Madrid Sur adopta un indisimulado acento caló para desagraviar a este pueblo eternamente nómada y maltratado. Dos obras de intenso aroma gitano asoman a tal fin por los escenarios del sur: las lorquianas Bodas de sangre en versión del teatro romaní Pralipe, radicado en Alemania, y un espectáculo flamenco por los cuatro costados con cante, baile y toque del bueno: Chachipén, o Verdad, en la traducción al castellano, con la figura estelar de Manuel Valencia Carrasco (Manuel de Paula, a efectos artísticos).
La doble propuesta se integra en el ciclo de culturas perseguidas, que se redondeará, la última semana del festival, con un estreno dedicado al pueblo de Israel. El director del certamen, José Monleón, subrayó: "Asistir a unas Bodas de sangre en caló, un lenguaje tantas veces visto como un vulgar argot, es una experiencia muy recomendable".
En Chachipén, un niño gitano sirve como hilo argumental al ir mostrando, lejos de todo tópico, las costumbres y formas de vida de las familias de este pueblo.
Bodas de sangre. Hoy, en el teatro Buero Vallejo de Alcorcón; días 8 y 9, en el centro de cultura de Getafe., Chachipén. Día 8, en la sala Taperola de Fuenlabrada; día 9, en el centro cultural Villa de Móstoles. Todos los espectáculos a las 20.00. Información: 355 58 67.


























































