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Editorial:

Pruebas de colusion

EL SERVICIO de Defensa de la Competencia, dependiente del Ministerio de Economía, ha comunicado a las compañías aéreas Iberia, Spanair y Air Europa que existen pruebas que demuestran que las tres empresas llegaron a un acuerdo en abril de este año para subir de forma conjunta las tarifas de sus vuelos. Defensa de la Competencia se ratifica en las sospechas levantadas en aquella ocasión por una subida prácticamente simultánea de precios: un 15% en el caso de Spanair, un 20% en el de Air Europa y un 3,5% en algunas tarifas especiales de Iberia. Esta presunta concertación constituye una práctica contraria a la libre competencia. El expediente será enviado al Tribunal de Defensa de la Competencia para que dictamine cuando se conozcan las alegaciones de las empresas.La Administración proporciona pocos motivos de satisfacción a los ciudadanos, pero uno de ellos puede ser esta acción que trata de proteger a los consumidores.

El organismo encargado de defender la competencia ha actuado con presteza y eficacia y, por lo que se conoce de su exposición, ha argumentado con contundencia la hipótesis de que existió una práctica abusiva de elevación de precios que disminuye la capacidad de elección de los usuarios. Que el negocio del transporte aéreo,precisamente el que se suponía más sensible a la introducción de la competencia, encareciera sus precios de forma tan evidentemente concertada merece una respuesta clara de quienes están para proteger el mercado.

Falta ahora que el tribunal actúe con la misma celeridad y dictamíne el caso con la máxima brevedad posible no sólo para castigar eventuales prácticas restrictivas de la libre competencia,-si ése fuera el veredicto-, sino también para que las empresas tengan cumplido ejemplo de que las reglas del juego serán respetadas y de que el árbitro encargado de aplicarlas se toma en serio su función. El trabajo de Defensa de la Competencia en este caso constituye un buen ejemplo de cómo para defender los derechos económicos de los ciudadanos no es necesario desplegar un sistema coercitivo apabullante; basta con que unas instituciones modestas pero eficaces apliquen sentido común y conocimiento de las reglas del mercado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de octubre de 1997