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OFENSIVA TERRORISTA

ETA pretendió atentar contra el Museo Guggenheim

Un agente de la Ertzaintza, en estado crítico tras recibir un disparo de los terroristas

Un agente de la Ertzaintza (policía vasca) se hallaba anoche en estado crítico tras recibir un disparo por la espalda al intentar identIficar, sobre las cuatro de la tarde, a tres miembros de ETA que pretendían, colocar tres maceteros con 12 granadas anticarro en el exterior del museo Guggenheim de Bilbao. Uno de los presuntos etarras fue detenido posteriormente.Expertos en la lucha airititerrorista barajan la hipótesis de que ETA tenía pensado activar las granadas con un mando a distancia el próximo sábado, día de la inauguración oficial del museo a la que acudirá el rey Juan Carlos. Otras fuentes, sin embargo, creen que las granadas habrían sido descubiertas antes por los perros adiestrados en detección de explosivos, con los que cada hora se revisan las instalaciones del museo.

Los terroristas se acercaron poco antes de las cuatro de la tarde por la calle de Iparraguirre hasta las inmediaciones del Guggenheim en una furgoneta Ford Transit de color blanco. Después, dos de sus ocupantes, uno de ellos embutido en un mono de color verde y otro con un chubasquero, según testigos presenciales, procedieron a descargar un macetero del que sobresalían varias plantas. En el interior del macetero, envueltas en plástico, estaban camufladas cuatro granadas anticarro de tipo Mekar.

Matrícula falsa

El ertzaina, tras comprobar que la matrícula de la furgoneta era falsa y no se correspondía con este tipo de vehículo, se dirigió a los tres desconocidos para identificarlos. En ese momento, uno de ellos disparó al agente. Posteriormente, los terroristas huyeron a pie hacia el centro de Bilbao. Varios agentes de la Policía Municipal persiguieron a los fugitivos y consiguieron detener a uno, mientras otro robaba un coche a punta de pistola y lograba escapar.

ETA ha intentado dos golpes en 48 horas al calor de dos acontecimientos de trascendencia internacional: los Mundiales de ciclismo en San Sebastián y la inauguración del museo Guggenheim. Tras el coche bomba colocado el sábado en la capital donostiarra contra la Guardia Civil -atentado, en el que resultaron heridos cuatro agentes- ETA quiso ayer reventar los actos de apertura de la pinacoteca bilbaína, en los que se darán cita numerosos representantes del arte y la cultura de todo el mundo.

Durante estas últimas semanas, el emblemático edificio diseñado por el arquitecto Frank Gehry ha estado custodiado permanentemente por la policía vasca. Este fin de semana finalizaron las tareas de elaboración del Puppy (perrito en inglés), una escultura de flores de Jeff Koons, el ex marido de la porno-diputada italiana Cicciolina, que preside la entrada de la pinacoteca.

Los terroristas aprovecharon esta circunstancia para, vestidos como empleados de una floristería, meter la furgoneta en la que transportaban los tres maceteros con las 12 granadas anticarro, otros tantos tubos lanzagranadas, dos subfusiles y una pistola.

Los agentes que se encontraban realizando las tareas de Custodia del edificio comprobaron la matrícula de la furgoneta. Al constatar que la placa era falsa y que no correspondía con el modelo que tenían delante de sus ojos se acercaron al vehículo con la intención de indentificar a los supuestos empleados de la floristería. Los terroristas se percataron de que los ertzainas se acercaban. a la furgoneta y uno de ellos abrió fuego.

Graves heridas

El ertzaina José María Aguirre, de 35 años, casado, con un hijo de nueve anos y vecino de Zalla (Vizcaya), recibió un balazo que le produjo una herida en el hemitórax derecho, con orificio de entrada por la espalda y de salida por el pecho, con pronóstico grave, informa Naiara Galarraga. Sobre las 22.00 fue trasladado en estado crítico a la unidad de cuidados intensivos tras una intervención de cinco horas en la que se le extirpó el pulmón derecho, después de que los médicos constataran "estallido pulmonar en las proximidades del hilio y la imposibilidad de controlar la hemorragia masiva".

El herido está afiliado al sindicato nacionalista ELA-STV, cuyo secretario general, José Elorrieta, le visitó en el hospital. A su salida, aseguró que ETA "sigue empeñada en una vía sin salida, que destroza los valores humanos más elementales para la convivencia a la que aspira este pueblo".

Tras el atentado, los terroristas huyeron a pie por el centro de Bilbao perseguidos por varios policías municipales y ertzainas. Uno de los miembros del comando fue detenido por un policía local a la altura del colegio de los Escolapios, en la calle Henao. Durante la persecución, un motorista de la policía municipal cayó al suelo.

En ese momento, el segundo terrorista paró un coche a punta de pistola y, tras hacer descender a una mujer y a un niño, obligó al conductor a llevarle hasta las proximidades de la parada del metro de Sarriko. El coche empleado en la huida, un Fiat Marea, fue localizado poco después en el barrio bilbaíno de Ibarrecolanda, a unos dos kilómetros del atentado.

Sobre las 18.30 de la tarde, en el aparcamiento del hospital de Galdakao, un individuo que dijo pertenecer a ETA exigió a un ciudadano que le entregara su vehículo, en el que huyó. La policía baraja que se trate del tercer miembro del comando.

La Ertzaintza mantuvo acordonado el museo hasta las siete de la tarde, momento en el que diversas personalidades del mundo del arte entraron para participar en uno de los actos previos a la inauguración del próximo día 18.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de octubre de 1997