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Entrevista:

"Ser un 'sex symbol' en EE UU es más duro que en Europa"

En L. A. confidential encarna a una prostituta de lujo, una sosias de Veronica Lake, con una larga melena rubio platino, ondulada y que deja en sombras la mitad de su rostro; en la vida real -que transcurre en el hotel Ritz de París-, el traje satinado se ha transformado en unos pantalones vaqueros, una camisa a cuadros y gruesos calcetines blancos de algodón. La indumentaria y una alegría comunicativa son las principales diferencias entre Kim Basinger y Lynn Bracken, la secreta mujer con sueños de niña del filme de Curtis Hanson."Esa película representa para mí lo que hoy puede ser el cine, sobre todo porque corresponde un poco a la idea que yo misma me había hecho de él antes de meterme en el oficio. Es un sueño de infancia realizado", concluye la actriz. Ese sueño estuvo a punto de no tomar cuerpo o, mejor dicho, de no filmarse, porque Kim, recién convertida en mamá de Ireland Eliesse, no le apetecía leerse el guión. "Es cierto; durante casi tres años, todo lo que leía no me interesaba, lo dejaba correr sin llegar al final. Eso es lo que me sucedió con L. A. confidential, pero Curtis Hanson supo insistir. "Con Alec [el esposo de Kim Basinger es el también actor Alec Baldwin] somos grandes lectores de las novelas de James Ellroy, pero ésta no la habíamos leído. La segunda lectura del guión, forzada por mi agente, me descubrió unos diálogos estupendos, unos personajes apasionantes y unas situaciones repletas de fuerza. Me apresuré a comunicarle a Curtis que había cambiado de opinión. Estuve a punto de cometer un nuevo error en mi carrera", dice riéndose, sobre todo ahora que las críticas favorables y las buenas recaudaciones acompañan la salida del filme en Estados Unidos.

No quiere hablar del pasado - no hay posibilidad de cambiarlo"-, aunque admite que en ocasiones eligió mal los filmes a rodar o a descartar. Repite una y otra vez su admiración por Ellroy - "es duro, inteligente, oscuro y auténtico"-, el escritor en una de cuyas novelas se basa el filme. "Ellroy perdió a su madre cuando él era muy pequeño. Un hombre la asesinó delante de él y luego tuvo que crecer con ese recuerdo terrible, abandonado por su padre, enfermo. Ellroy ha vivido en el infierno, pero él lo comenta con humor. Es alguien lleno de esperanza, que viene del otro lado de la luna, por decirlo con una frase suya".

La imagen de Los Ángeles en L. A. confidential es uno de los grandes temas del filme, que contrapone la fabricada por las películas, revistas y televisiones, que es idílica, con la de una realidad sórdida. "A mí me encanta vivir en Los Ángeles, es mi ciudad, pero en ella sigue existiendo ese universo pintado por Ellroy. Ha cambiado el paisaje, pero detrás sigue habiendo crimen, violencia, racismo, miseria. La gente sigue llegando a Hollywood teniendo en la cabeza la imagen idealizada, bajando del autobús con la intención de comerse el mundo".

Hacer de doble o de imitadora de Veronica Lake no la ha incomodado lo más mínimo. "Era una actriz formidable y una mujer muy sensible e inteligente. Tuvo que luchar contra el hecho de ser una sex symbol. En Estados Unidos, esto es mucho más duro de llevar que en Europa. La manera de entender la sexualidad, de los europeos es distinta, no lo invade todo. Aquí parece como si todo el mundo supiese que luego, cuando se envejece, se sigue viviendo y que, por tanto, no hay que fiarlo todo a la belleza y al atractivo sexual".

Kim Basinger entró en el mundo del cine procedente del de la moda. Durante cinco años fue una de las maniquíes preferidas de la agencia Eileen Ford y su imagen la llevó a ser elegida como chica Bond en Nunca digas nunca jamás en 1983 y, sólo tres años más tarde, a prestarse a las ensoñaciones de masoquismo light de Nueve semanas y media. Durante años ha intentado escapar a su destino de vamp escogiendo comedias, cine de acción o cómics como Batman, pero ahora el destino le ha recordado que es mejor realmente no decir nunca jamás. "En L. A. confidential soy una vampiresa, interpreto a Lynn Bracken, una mujer vulnerable, una prostituta de lujo que guarda para ella un sueño de pureza, pero un sueño moderno, real: regresar a su pueblo para montar una tienda de modas que permita que todas las chicas puedan vestirse de manera atractiva. Es alguien sensible, con humor, con algún resorte roto".

Simpática y profesional, Kim Basinger atiende las entrevistas con pequeños grupos de periodistas sin dar el menor signo de fatiga, repitiendo con entusiasmo que parece sincero respuestas idénticas a preguntas idénticas. En ese contexto, incluso su euforia de madre -"el nacimiento de mi hija ha modificado mis prioridades vitales"- también se nos antoja una respuesta auténtica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 1997

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