Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

La tala de chopos en Alcalá

Hace unos meses leí en un periódico de difusión urbana una noticia en la que se informaba a los alcalaínos sobre la tala de los árboles, en su mayoría chopos, que rodeaban la plaza de los Santos Niños situada a los pies de la iglesia Magistral de esta ciudad. Los chopos iban a ser sustituidos por jóvenes ciruelos, alegando que los anteriores estaban enfermos de manera incurable.Cuando me acerqué hasta allí para ver el nuevo decorado, el espectáculo me pareció desolador: la plaza parecía enorme, el edificio se notaba solitario; aquellos altos y frondosos árboles que tapizaban y abrigaban la plaza habían desaparecido.

Yo no había apreciado en los árboles la tan maligna enfermedad que obligó a cortarlos irremediablemente, pero no quise pensar que la tala buscaba, otro fin.

El pasado miércoles, de regreso a casa, y como hago a diario, atravesé la plaza de Cervantes y bordeé un lateral de la plaza de la Capilla del Oidor, donde fue bautizado el ilustre escritor, cuyo 450º aniversario se celebra durante el presente año. A la altura de esta última plaza percibí algo extraño que me costó unos segundos descubrir: habían cortado cinco de los árboles que durante años adornaban la plaza y daban amplia sombra en verano a quienes bajo ellos se situaban. Arboles que habían sido respetados incluso con las obras de remodelación de la zona. Y ahora, ¿por qué? No admito que me digan que estaban enfermos, pues yo misma pude ver los anillos de un tronco sano, dorado.

De nuevo consiguen que el edificio se quede desértico y se deje ver claramente, aunque no creo que unos árboles vitales y frescos impidan, a quien tenga interés, el contemplar la obra arquitectónica.

Me da la sensación de que al alcalde Y los ediles del Partido Popular de esta ciudad, en su empeño de nombrar a Alcalá patrimonio de la humanidad, la están estropeando, sin mostrar sentimientos hacia la naturaleza y la vida de seres vivos como ellos, ni la opinión de los lugareños de verdad. Me gustaría que la opinión de una alcalaína de 22 años hiciera reflexionar a quienes dieron la orden para talar los chopos y tal asesinato no se vuelva a cometer jmás-

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