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Ronald Reagan ya no recuerda que fue presidente

En febrero de 1996, George Shultz fue a visitar a su antiguo jefe, Ronald Reagan, a la casa del ex presidente de EE UU en el barrio Bel Air de Los Ángeles. Tomó el té con Reagan y con su esposa, Nancy, y hablaron un poco de política. En total, estuvo allí una hora.Esa noche Shultz, ex secretario de Estado, recibió una llamada de la señora Reagan, que le dijo: "Hoy ha ocurrido algo conmovedor que te gustaría saber".

En un momento de la visita, Reagan había abandonado brevemente la sala junto con una enfermera. Cuando volvieron -contó Nancy Reagan-, "dijo a la enfermera: "¿Quién es ese hombre que está con Nancy en el sofá? Le conozco. Es un hombre famoso".

Han pasado al menos tres años desde que Reagan descubrió que sufre esa enfermedad neurológica que destruye la memoria y que se llama mal de Alzheimer. Y aunque, a sus 86 años, el antiguo actor de películas ofrece una imagen de buena y vigorosa salud, la verdad es que el hombre que hay detrás del firme apretón de manos y del cabello gris se está consumiendo.

Aún juega al golf y camina entre eucaliptus y lilas en los parques cercanos a su casa. Se pone una chaqueta y es conducido a su oficina en el cercano Century City. Mientras va por los ascensores o los pasillos, parece un perfecto caballero, gesticulando con la mano para permitir a las damas pasar. Alguna visitas son llevadas a su despacho y el 40º presidente de EEUU les acoge con una cálida bienvenida y una fotografía.

Pero el gran comunicador de EEUU no parece reconocer a mucha gente más que a su esposa. Y mientras inclina animosamente la cabeza frente a los que pasan a su lado, la mayor parte de los días no recuerda por qué le saludan, ni que durante ocho años fue el hombre más poderoso del planeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 1997