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Maracaná para todos o para ninguno

La pugna entre católicos y los rampantes evangélicos llegó a los tribunales. La Iglesia Universal del Reino de Dios anunció una acción judicial contra la exoneración fiscal concedida a las empresas que contribuyen a sufragar los gastos ocasionados por la visita papal. "No estamos de acuerdo con el trato de favor dispensado por el Estado porque vulnera el principio constitucional de igualdad ante la ley", dice Carlos Rodrigues, uno de sus portavoces.Rodrigues se opone también a la cesión gratuita del legendario estadio Maracaná, propiedad del Gobierno de Río, para una de las ceremonias. Asegura el denunciante que los evangélicos deben pagar un promedio de 200.000 reales (27 millones de pesetas al cambio) para poder utilizar el estadio de fútbol durante sus reuniones públicas. Independientemente de la justicia del trato, los evengélicos son una minoría frente a los aproximadamente 120 millones de católicos. Su poder económico, sin embargo, crece. Controlan editoriales, canales de televisión, escuelas y bancos, que dan empleo a 600.000 personas. Y según el voluntarista cálculo de José Bezarra da Costa, uno de sus caudillos, el rebaño ha llegado los 35 millones de seguidores y sigue creciendo. Para el año 2010, asegura, dispurá la supremacía popular al catolicismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de octubre de 1997