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TRIBUNA

Un mal día

He ido fastidiado, fastidiado. Mira que a mí me suele ir muy bien el calor, casi lo pedía, y de repente me ha entrado un calentón por todo el cuerpo, ha empezado a subirme desde las piernas, que me he dicho pero esto ¿qué es?El día anterior iba muy bloqueado, muy bloqueado, pero hoy me sentía un pelín mejor. Eso parecía, pero no he estado donde debía haber estado. Tengo que pensar que ha sido sólo un mal día y a pensar que a partir de la siguiente etapa ya estaré donde debo.

La ONCE ha trabajado muy bien toda la etapa. Desde el principio ha cogido la responsabilidad de marcar un fuerte ritmo, preparando la jugada, y todo les ha salido muy bien, a la perfección.

Chapeau a Leaniz, que él solo se hizo la primera selección, y luego a Zarra, que arrancó en el momento clave. El grupo, iríamos unos 60 se deshizo, y cuando vieron que Abraham se abría, se le han escapado todos por los costados. Abraham se ha quedado ahí, a dos aguas. Ha sido una lástima que se quedara sólo con Armand, porque si estamos un par de ellos más con él -yo mismo, u Orlando o Chaba-, la diferencia habría sido bastante menor.

Apenas hemos hablado entre nosotros de la etapa porque hemos bajado a cenar a distintas horas. Como la etapa ha terminado tarde, según íbamos saliendo del masaje uno a uno hemos ido al restaurante.

La única forma de animarnos es pensar que todo ha sido un mal día y levantar el ánimo. Pensar que no hay que hundirse por haber perdido uno, dos, o tres minutos. Las broncas no tienen sentido. Hemos reconocido que hemos fallado y ya está.

Chaba es el que más malhumorado estaba. Se ha quedado lívido al ver que no podía ir para arriba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997