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VUELTA 97

¿Quién es Olano?¿Qué es Banesto?

Preguntas sin respuesta sobre el hundimiento del equipo

"No sabemos por qué", "no sabemos la causa de nada", "estamos más sorprendidos que cualquiera". La pregunta, la única pregunta, se queda sin respuesta. Los directores del Banesto no encuentran ninguna explicación. Todos los análisis previos, todas las sensaciones, todo el cúmulo psicológico, todo era positivo. Las buenas vibraciones les dominaban. Llegaban a la Vuelta con el equipo más potente de los últimos años, con el líder más fuerte, con la motivación y las ilusiones a reventar. Con un Olano motivado para ganar, su sufrimiento en el Tour, olvidado. Y en el primer puerto serio, plaf. Y no sólo el líder, Abraham Olano. También los jóvenes cachorros ya crecidos, Jiménez y Casero, las grandes esperanzas. ¿Quién es Olano? ¿Quiénes son los demás? ¿Qué es el Banesto?A José Miguel Echávarri, director del Banesto, la primera imagen que se le vino a la cabeza viendo el desastre de su equipo fue la de un día lluvioso en Avila, la de un Jalabert colosal atacando desde lejos y la de un Olano, entonces en el Mapei, también colosal defendiéndose hasta reventar de la jugada del destino. Igual, pero peor. Porque el Olano de ayer no fue el agónico indomable en la desgracia. El guipuzcoano fue un hombre hundido, sin fuerzas siquiera para brindar a la galería la imagen de lucha. Fue la imagen del ciclista que sufre sin esperanza, pedaleando como un autómata. Falto de respuestas por lo de Olano, por lo de Jimériez, por lo de su equipo, Echávarri se hacía más preguntas, y no encontraba tampoco respuestas. ¿Por qué ha tardado tanto el Asics en lanzar la caza? ¿Y el Mapei?

Unzue pasó uno de los días más duros de su vida al volante. Veía caer a los suyos como fruta madura. Veía también a gente menos fuerte, ciclistas no tan buenos, aguantar delante. Y no encontraba respuestas, sólo preguntas. ¿Qué pasa? Era una persona casi en medio de un shock, un director hábil en la finta que de repente se quedaba sin argumentos de optimismo público, sin sonrisa profidén. Ni el socorrido "esto es un mal día", "la Vuelta no ha hecho más que empezar", y demás. Más bien estaba pesimista. "Y mañana [hoy para el lector], la que nos espera: la Ragua en el kilómetro 15. y Sierra Nevada. No vamos a tener tiempo ni para recuperamos psicológicamente". Es como si desde la pájara de Induráin en Les Arcs, Tour del 96, las únicas imágenes que les transmiten sus líderes en las grandes rondas fueran negativas y su capacidad de eludirlas con la palabra fueran mínimas. Fatalismo.

Pero la pregunta, la única, sigue en pie. ¿Quién es Olano? ¿Quién es el verdadero Olano? ¿El hombre que pasó con buena nota la alta montaña del Giro 96, del Tour 96, de la Vuelta 95 ¿O el ciclista qué a la primera cuesta se queda? En todo caso -esa duda le perseguirá de por vidala pregunta se puede formular de otra manera. ¿Qué ha pasado? ¿Quién tiene la respuesta?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997