Cara o cruz
Los inversores no se lo pensaron dos veces y pusieron el género a la venta antes de que el ambiente se caldeara más aún. La caída de Wall Street del pasado viernes ha tenido el efecto de arrastre que se esperaba, sobre todo después de comprobar en la apertura de esta sesión, que los inversores norteamericanos no estaban dispuestos a financiar la mínima recuperación hasta conocer la decisión de la Reserva Federal sobre tipos de interés en EE UU.La presión del papel se mantuvo durante todo el día y obligó a las instituciones a realizar un esfuerzo de absorción que explica que la contratación llegara hasta los 58.351 millones de pesetas, una cifra relativamente alta para un mercado carente de expectativas.
Una cuestión importante en este momento es que las apuestas sobre la decisión de la Reserva Federal están al 50%, es decir, que a estas alturas no está nada claro que vayan a subir los tipos de interés en Estados Unidos, como no lo está el que el Bundesbank vaya a abandonar su postura de dejar pasar el tiempo. Los inversores están, en realidad, jugando a cara o cruz con su dinero en un ejercicio un tanto arriesgado, pero que no desentona en absoluto con lo que han venido haciendo en los dos últimos meses.


























































