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Lo duro toma el Pirineo

Las músicas que triunfan aquí hablan de ciudad, adoquines, contaminación y rabia, pese al ambiente bucólico que rodea el festival. Primero fue Rage Against The Machine, y ayer la apoteosis la protagonizó Extremoduro, una banda de rock urbano, historia turbulenta y sonido adoquinero. Más de 12.000 personas siguieron entregadas la actuación de los extremeños, con Robe Iniesta al frente.Titulando su último disco Iros todos a tomar por culo, el grupo ya da bastantes pistas sobre su personalidad, que en el escenario Espot encontró el apoyo del público. Extremoduro estuvo a la altura de su popularidad, y en su concierto no hubo lagunas técnicas comentables. Sus miembros debieron de marchar contentos y satisfechos, habían triunfado. No se puede asegurar con tanta determinación cuál era el estado de ánimo de Jim Kerr una vez acabada su actuación. Llegó al festival en plan estrella y aunque decir que se estrelló con sus Simple Minds puede resultar excesivo, no es menos cierto que para un tipo con sus ínfulas debe de ser duro cerrar un cartel y tener mucho menos público que sus teóricos teloneros. Por lo demás, lo de siempre: Simple Minds, más que lucir, son capaces de deslucir cualquier cartel. Su tren ya pasó.

A quien parece que más que un tren le Regará algún día un convoy es a Ani Di Franco. La cantautora norteamericana ofreció una de las mejores actuaciones de la jornada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997