ALICANTE

Liquidación

Los tres espadas salieron ayer hombros por la puerta grande. Pensarán que ayer se toreó en el coso alicantino, pues no fue así. Estaban de liquidación por cierre de temporada y, claro, quien allí diera pases, se ganaba algo. A fuer de ser sinceros hay que apuntar que el ganado de Ibán, aunque terciado, sacó casta y movilidad, y eso le hizo estar siempre por encima de sus matadores.José Tomás, en su primero, un noblote de dulce, le consintió hasta que le dio un arreón. Llegado éste, abrevió y lo pasaportó. Como hasta ese momento sólo se había dado una oreja, el usía liquidador le concedió los dos trofeos. Sin demérito de Tomás, lo único que había estado es valeroso.

Con el que cerraba plaza el torero de Galapagar se echó la muleta a la izquierda y eso ya fue otro torear. Mandó en el toro, que metió bien la cabeza, y lo llevó largo ligando naturales de hondura y pasándose al astado muy cerca. No se arredró Tomás y clavó las zapatillas en el albero. Aunque matara de bajonazo, estos nuevos trofeos eran de ley y se concedieron.

Ibán / Esplá, Cervantes, Tomás

Toros de Baltasar Ibán, terciados, encastados, justos de fuerza. Luis Francisco Esplá: tres pinchazos y estocada caída (ovación); estocada (dos orejas). Paco Cervantes: pinchazo y estocada (oreja); estocada atravesada y descabello (oreja). José Tomás: estocada caída (dos orejas); bajonazo (dos orejas). Los tres espadas salieron por la puerta grande.Plaza de Alicante, 29 de junio. Día de la Provincia. Casi lleno.

Esplá, bullidor y variado, estuvo una vez más poderoso con los rehiletes y demostró que en ese tercio no le gana hoy nadie en el escalafón. Con dos faenas de igual corte se llevó las dos orejas de su segundo porque a éste lo mató mejor que al que abría plaza.

Paco Cervantes, desbordado toda la tarde, también se llevó una buena parte de la liquidación. La verdad es que, toros con movilidad, hoy en día los más jóvenes no saben qué hacer con ellos, así que el alicantino al menos no salió revolcado, aunque los dos de su lote siempre le hicieron perder la compostura en su terreno. ¿El mérito del joven Cervantes? Matar dos toros sin muchos apuros.

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