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Los laboristas estudian aplicar tasas a todos los servicios sanitarios

Factura hotelera en los hospitales

Pagar hasta 2.000 pesetas cada vez que se acude al médico, costear del propio bolsillo parte de los gastos hospitalarios como si se tratara de un hotel, todo eso y mucho más se plantea el nuevo Gobierno laborista británico, desesperado por reducir la factura de la Sanidad pública que alcanza los 44.000 millones de fibras.

El titular del departamento, Frank Dobson, quiere revisar a fondo los gastos del Servicio Nacional de Salud (NHS), con vistas a recortar de donde se pueda. "Ningún capítulo es intocable", confirmó ayer en el programa de la BBC Today, inasequible a las críticas que sus revolucionarios planes han provocado en la oposición política, las autoridades sanitarias y la clase médica.Stephen Dorrell, antiguo ministro de Sanidad conservador, acusó a los laboristas de haber "traicionado el espíritu del Servicio Nacional de Salud". Y hasta los liberal demócratas, aliados del nuevo Gobierno en casi todo clamaron contra los planes laboristas, acusándoles de representar una amenaza para la Sanidad pública mucho mayor que la planteada nunca por los tories.

El propio primer ministro, Tony Blair, hubo de intervenir en la polémica para imponer un poco de calma, pero sus afirmaciones de que el tema se había "desorbitado" y su promesa de que los laboristas no se alejarán del programa electoral, no lograron despejar ninguna de las dudas suscitadas por la intervención de Dobson.

Todo empezó el jueves por la tarde cuando el ministro de Sanidad tomó la palabra en el congreso anual del Instituto de Gerencia Sanitaria, celebrado en Cardiff. Primero trazó un negro panorama sobre la situación de penuria económica que se vive en los centros hospitalarios británicos sin omitir que 69 de cada 100 autoridades sanitarias en el país y 125 de los 425 patronatos del NSH comienzan el año en números rojos, para más tarde reclamar a los gerentes de Sanidad que se aprieten el cinturón. El ministro considera que este año es necesario ahorrar hasta 80 millones de libras en gastos burocráticos. Junto a ello, anunció la propuesta de revisión de explotar al máximo el bolsillo de los pacientes. Desde pasarles una factura hotelera en el hospital hasta cobrarles la consulta médica. El ministro reconoció que otra de las posibilidades sería cobrarles una parte de las recetas médicas a los pensionistas que no reciban el subsidio de pobreza.

"Espantoso"

Karen Caines, directora del Instituto admitió que con un déficit de 300 millones de libras la situación es bastante desesperada, pero consideró poco menos que disparatadas las propuestas laboristas. "Diez libras es lo que la gente gasta en cualquier diversión hoy día, pero pagarle al médico, políticamente no sé cómo se puede adoptar ese camino".Pese a la grave crisis financiera que atraviesa la Sanidad pública en este país, como consecuencia en parte de los reducidos presupuestos del anterior Gobierno tory que han sido aceptados ciegamente por los laboristas, la mayor parte de las autoridades médicas se manifestaron ayer en contra de las medidas apuntadas por Dobson. Sandy Macara, presidente del Colegio de Médicos británico consideró "espantoso" que tales propuestas hayan sido tomadas en consideración. No es, sin embargo, la primera vez que se maneja la posibilidad de cobrar los gastos extra hospitalarios al módico precio de un bed & breakfast. El anterior Gobierno conservador lo pensó en su día y fue condenado por la oposición laborista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997