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El Insalud suspende a un medico sospechoso de recetar solo fármacos de su laboratorio

Urbión Farma provee todas las vacunas de alergia infantil del Ramón y Cajal

Trabajadores del hospital Ramón y Cajal de Madrid, llevaban años advirtiendo a la dirección del centro sobre el hecho de que el médico responsable de alergia pediátrica, Teófilo Sainz Martín, sólo recetaba vacunas y otros fármacos de la empresa Urbión Farma. Y no eran precisamente los más baratos. Su madre consta en el registro como propietaria de la fábrica desde 1989, aunque a partir de 1993 son un matrimonio de jubilados los aparentes responsables de la misma. Tras abrir un expediente, el Insalud Madrid decidió ayer suspenderle temporalmente de sus funciones.

El argumento del Insalud para abrir el expediente a Sainz Martín ha sido la "presunta falta de providad" (pureza ética) y la decisión de separarle temporalmente de su consulta, "la precaución de que no siga haciendo lo que hace", según responsables de la dirección provincial.Lo que ha detectado la inspección del Insalud en el área bajo la responsabilidad de este alergólogo, coincidiendo con las denuncias de los trabajadores, es "una agrupación notabilísima de recetas hacia el mismo laboratorio, Urbión Farma", explican responsables de este organismo. Los mismos directivos aluden a la relación familiar del especialista con la persona que aparecía en el registro mercantil de Burgos -su madre-, vinculada, al menos hasta 1993, a la propiedad de la fábrica, ubicada en Aranda de Duero. Esta relación comercial, no obstante, queda aún por determinar en el expediente abierto.

En una carta dirigida el pasado mes de marzo a la junta de personal del Ramón y Cajal, trabajadores del centro denunciaban que Sainz Martín lleva años recetando "inmunoterapia [vacunas], antihistamínicos y broncodilatadores del laboratorio Urbión Farma exclusivamente". Con el escrito adjuntaron, igualmente, copias del registro mercantil.

La ley del Medicamento es tajante en cuanto a las incompatibilidades profesionales: "El ejercicio de la medicina, odontología y veterinaria serán incompatibles con cualquier clase de intereses económicos directos derivados de la fabricación, elaboración y comercialización de los medicamentos o productos sanitarios".

Trabajadores cercanos a este alergólogo aseguran que en esta consulta se recetan en tomo a las 4.000 vacunas antialérgicas anuales, todas ellas de los mismos laboratorios. Estas vacunas, -el 60% es sufragado por la Seguridad Social-, superan las 20.000 pesetas de precio.

Aunque el servicio de alergia de Ramón y Cajal dispone de seis alergólogos, en la práctica toda la consulta infantil estaba adscrita a Teófilo Sainz. Este servicio atiende a todo el área cuatro del Insalud-Madrid, con más de medio millón de ciudadanos.

La inspección del Insalud ha detectado que en este área, además de la desviación de la prescripción hacia un mismo laboratorio, se recetan bastantes más vacunas antialérgicas que en otras zonas de Madrid; 11,2 vacunas por cada mil habitantes, frente al 10,2 del área 11, o el 6,5 del área cinco. EL PAÍS ha intentado en dos ocasiones -la última ayer- conocer, sin éxito, la versión de Sainz Martín, bien directamente o a través de sus abogados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997