Medio millón de estudiantes han participado de forma interactiva en dos expediciones científicas simultáneas
Con la misma tecnología que en 1991 hizo posible que miles de personas pudieran seguir el encuentro de una expedición científica con los restos del Titanic, el mítico buque hundido, se ha llevado a cabo durante el último mes un proyecto científico, denominado Jason, en el que han participado más de medio millón de estudiantes de todo el mundo.En esta ocasión, se ha tratado de dar la oportunidad a los jóvenes de vivir en directo, por ejemplo, la erupción de un volcán, la formación de géiseres y el desplazamiento de un glaciar. Esto ha sido posible a través (le las redes interactivas denominadas PINS (Primary Interactive- Networking), instaladas en diferentes universidades y colegios de más de 30 puntos del planeta, que se comunicaban con el centro de transmisión a través de un satélite. Un grupo de 30 estudiantes y 10 profesores fue seleccionado, además, para acompañar a los científicos en su investigación.
En la infraestructura tecnológica que hizo posible esta telepresencia se incluyeron dos satélites espaciales y la transmisión se hizo a través de Interriet. Los estudiantes han manejado desde el aula distintos vehículos de investigación y videocámaras que se utilizaron en el proyecto. La expedición se ha desarrollado de forma simultánea en el Parque Yellowstone de Estados Unidos y en Islandia.
En este proyecto han participado biólogos, expertos en glaciares, químicos, ingenieros y científicos sociales. Los dos lugares elegidos contaban con características geológicas únicas, ya que se encuentran situados en puntos calientes del globo donde se produce una constante actividad volcánica.
El objetivo de esta experiencia era "acercar la ciencia y la tecnología más avanzada a las escuelas para conseguir que profesores y alumnos comprueben por sí mismos las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información", según los organizadores del proyecto, National Geographic y la empresa Electronic Data System.
Con esta iniciativa se ha querido que los jóvenes aprendan "que dos puntos geográficos tan distantes cuentan con característas geológicas similares, aunque configuran hábitats diferentes".


























































