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Los expertos pronostican una recuperación de la natalidad

La emigración extranjera no puede compensar el envejecimiento de la población que a largo plazo provoca la caída de la natalidad. Y si España continuara con una tasa de fecundidad tan baja como ahora - 1,18 hijos por mujer-, dentro de cuatro años tendría una población inferior a la de 1991 y en el año 2020 habría perdido casi cuatro millones de habitantes, según expuso Juan Antonio Fernández Cordón, del CESIC, en unas jornadas técnicas sobre proyecciones demográficas organizadas por la Generalitat de Cataluña. La mayor parte de los expertos pronosticaron una recuperación de la natalidad, pero no se atrevieron a precisar en qué cuantía.En cualquier caso, lo que sí se producirá con toda seguridad es un envejecimieno de la población. Y el desequilibrio entre población joven y población mayor no puede corregirse con inmigración extranjera. Según Fernández Cordón, mantener el cupo actual de 20.000 inmigrantes anuales no modificaría la proporción entre ancianos y jóvenes en la pirámide de edad e incluso un cupo cinco veces superior -100.000 anuales- apenas haría variar las proporciones en unas décimas.

A ello se refirió también Jordi Pujol en el acto de clausura: "Es cierto que la inmigración puede salvar un país en un momento determinado", dijo. "De hecho, durante 200 años al Imperio Romano lo salvaron los bárbaros, pero a la larga eso no se sostiene". Un país necesita, según Pujol, un vigor demográfico que, de ser posible, no dependa sólo de la inmigración.

Natalidad

La recuperación de la natalidad es ya en Cataluña una realidad cuantificada. Otra cosa es si se sostendrá. Con datos del programa de control médico neonatal, que contabiliza prácticamente la totalidad de los nacimientos, la demógrafa Anna Cabré demostró ayer que la natalidad comenzó a recuperarse en 1995 y que en 1996 aumentó un 2,37% respecto al año anterior. Nada hace pensar que no vaya a comportarse de igual modo en el resto de España.En los escenarios más probables -cierta recuperación de la natalidad y un cupo moderado de inmigrantes- el factor que presenta mayor incertidumbre, según Fernández Cordón, es el de la proporción de jóvenes respecto a la población total. "En todos los supuestos su peso disminuye con relación a 1991 ", afirma. "En la hipótesis media, que es la más probable, el grupo de edades de entre 0 y 14 años disminuye del 19,5% en 1991 al l5,6%". En cambio, en el año 2021 los mayores de 65 años serán un 20%.

Uno de los datos optimistas es que el contingente de población activa será estable por lo menos hasta el año 2021, lo que significa que el futuro del sistema de pensiones en España no depende tanto de la natalidad como de la capacidad que tengan la política y la economía españolas para crear empleo y ocupar a esa población activa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 1997