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FERIA DE SAN ISIDRO

El tendido 7 sólo salva de la quema a Rincón

La de ayer fue la tarde más intensa del tendido 7 en lo que va de feria: tres toros devueltos y tres más protestadísimos, sobre todo el último, que provocó un gran escándalo. Unos gritaban "¡golfos, golfos!"; otros enseñaban la entrada y pedían el dinero; alguien decía "engañáis hasta al Rey" -se sentó en la barrera del 1-; la mayoría palmeaba indignada y coreaba "toooro", y un señor con gorra blanca se frotaba tres dedos y chillaba: "¡Mangantes, chorizos!"...En realidad, sólo César Rincón se salvó de la soma del sector crítico de Las Ventas. El colombiano fue respetado en lo malo -el segundo- y aclamado en lo bueno: su faena al primero fue unánimemente aplaudida en el 7. Gustó su colocación, su serenidad y su tacto valiente: "¡Así se enseña a embestir, sí señor!".

Fue el único momento de relax, si se exceptúa una escena surrealista. Un espectador que se fue en el quinto toro se olvidó la chaqueta y regresó al rato para recordárselo a voces desde lejos a sus vecinos de localidad. Más tarde, en pleno escándalo, uno del tendido bajo se acordó: "¿Y qué hay de la chaqueta de ese hombre?"

El resto fue ironía y reproches a voz en cuello. Hacia los toros: "¡Mira, mira, el torito de cartón que les venden en la puerta a los turistas!". Hacia el presidente: "Vaya morro, pajaritas [José María Sánchez suele usar esa prenda]. Hacia los picadores: "Acabaréis picando desde un papamóvil-. Y hacia la empresa: "¡Qué manera de llevárselo, amigos!".

Curro Vázquez y Víctor Puerto también tuvieron su ración. Vázquez, por su enorme capote: "Menos mal que no es de seda, que si no acabas con los gusanos". Puerto, por brindar su toro al Rey "Otro que quiere ir a la boda de la niña, ¡pelota!"- y por torear lejos: "No caldeas el ambiente y tú sabes por qué".

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