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La exclusión es el "tributo" pagado para la paz social, dice un informe

La exclusión es un "tributo incivil" que sirve para lograr la mejor integración de los instalados, según el informe España 1996, una interpretación de su realidad social del Centro de Estudios del Cambio Social (CECS) y la Fundación Encuentro, que ayer presentaron el presidente de la fundación, José María Martín Patino, el abogado Miquel Roca i Junyent y el periodista Enrique Badía. Los excluidos, señala el estudio, ni siquiera "perturban de manera ostensible el funcionamiento de las instituciones políticas". La exclusión "no sólo es funesta porque devore a sus víctimas o aumente las desigualdades", sino que crea una "relación social detestable en la que sectores importantes de la población dejan de ser ciudadanos-actores para convertirse en usuarios de las organizaciones sociales". España 1996 afirma que "la insolidaridad comienza a ser considerada como uno de los más graves problemas de nuestro tiempo".El informe indica que los españoles son cada vez más europeos en su grado de reclamaciones: en 1991 un 22% de los ciudadanos no sabía "qué hacer" para reclamar sobre un problema, y hoy dos de cada tres usuarios saben cómo solicitar soluciones a las Administraciones Públicas.

Los españoles, según el informe, creen en un número de inmigrantes irregulares mayor que la realidad. La inmigración legal es también desconocida: 700.000, mientras que en Alemania son siete millones. En España, "la gran mayoría de los foráneos son europeos y no africanos como cree el 65% de los españoles".

España aparece como "la principal reserva ecológica de la UE", pero un 25% de su suelo sufre erosión y desertización y los incendios han' afectado desde 1980 al 14% de la superficie forestal. Pese a un "caso típico de falta de planificación, y de mala gestión" como el vertedero coruñés de Bens, el estudio indica que, si en 1985 se controlaba un 34,8% de los vertidos, en 1994 se llegaba ya al 58,5%.

En educación, se constatan "frecuentes e importantes disonancias" entre padres y profesores" y la sociedad se contradice entre criticar la competitividad y en cambio educar para ser competitivos. Pese a disminuir la natalidad, el aumento de jóvenes escolarizados ha sido constante. Una reforma es precisa por "la inadecuación de los programas de estudio, la orientación casi exclusiva hacia la enseñanza superior y la escasa solicitud para la Formación Profesional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de mayo de 1997