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Un aparato 've' las palabras al formarse en el cerebro

Un límite de la neurología ha sido traspasado: la formación de las palabras, un fenómeno enormemente fugaz y hasta ahora demasiado veloz para los medios de medición disponibles, habría quedado expuesta a la vista por medio de un aparato capaz de medir los campos magnéticos producidos por la actividad cerebral. Dicho dispositivo, que produce magnetoencefalogramas, se encuentra ya operativo en Estados Unidos, según anunció en Madrid el neurocientífico de origen colombiano Rodolfo Llinás, en una conferencia pronunciada ayer en la Fundación Central Hispano.La identificación del sustrato físico de las palabras, en concreto de su génesis electromagnética, otorga una dimensión de materialidad al poder atribuido a las palabras por el psicoanálisis o la religión. "Las palabras pueden herir con la contundencia de una piedra", comparó el científico, "y también pueden curar como un medicamento".

Haber descubierto la firma eléctrica de las palabras no abre las puertas al conocimiento de su contenido, lo que significaría leer el pensamiento, aclaró el investigador. "Lo que la nueva técnica posibilita es conocer cuándo se está pensando a partir de la actividad eléctrica generada por un conjunto de células activándose a la vez". Para ello la persona coloca su cabeza dentro de una suerte de casco.

Avance

Llinás, que colaboró en la puesta a punto del ingenio tecnológico, aseguró que éste representa un colosal avance con respecto a los sistemas de imagen existentes. "Los procesos intelectuales de la conciencia se desenvuelven a una velocidad de 12,5 milésimas de segundo, el tiempo que tardan los pensamientos en formarse. El magnetoencefalograma capta procesos cerebrales aún más rápidos, hasta 2.000 imágenes por segundo, una velocidad 10.000 veces superior a la de la resonancia magnética", dijo.

Con su aplicación, Llinás confía en que la neurociencia del siglo XXI se encontrará en condiciones de desvelar incógnitas de todo tipo, desde aquellas referidas a la naturaleza íntima del cerebro a otras de relevancia terapéutica: "Hemos localizado mediante imágenes tridimensionales el foco preciso de la epilepsia, del mal de Parkinson y de la dislexia", apuntó el neurocientífico. "El cerebro, apoyado en el sistema nervioso, se distingue por elaborar imágenes virtual es del mundo exterior. En ese sentido es el único órgano con un papel interno y externo a la vez. Esas imágenes constituyen el soporte de la capacidad predictiva sin la cual ningún ser humano ni animal podría moverse por el mundo".

La actividad onírica manifiesta durante el sueño presenta la evidencia de la virtualidad funcional del cerebro, "de su poder para ver, oír y recordar sin la presencia del medio ambiente ni de la mediación de los sentidos", concluyó Llinás.

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