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Muere el crítico literario Juan Ramón Masoliver

El escritor se relacionó con intelectuales de este siglo, como Joyce, Dalí, Buñuel y Pound

Juan Ramón Masoliver (Zaragoza, 1910) falleció el pasado lunes por la noche en Barcelona. Unos días antes había sido operado de un tumor intestinal y, tras sufrir una peritonitis, le falló el corazón. Ensayista, periodista, crítico literario y de arte y traductor, Masoliver estuvo vinculado a la primera vanguardia catalana y a grandes intelectuales de este siglo, como Salvador Dalí, Luis Buñuel -de quien era primo-, James Joyce y Ezra Pound. El funeral se celebrará a mediodía de hoy en Montcada i Reixac, localidad que le nombró hijo adoptivo y donde residía en la villa familiar de Vallengana.

Hijo de un ingeniero, Masoliver llegó a Barcelona cuando tenía cuatro años. En la capital catalana estudió Derecho y Letras y en 1929 fue uno de los fundadores de la revista Hélix, que introdujo el surrealismo en Cataluña. Su amistad con Dalí y Buñuel le llevó a París en los años treinta, donde conoció directamente a los surrealistas y a Joyce. Después fue secretario de Ezra Pound en Italia y corresponsal de La Vanguardia, diario para el que ha trabajado durante más de 60 años, en los últimos tiempos como crítico literario y de arte. Su último artículo apareció el pasado 7 de marzo.Durante la guerra civil española se inclinó por el bando franquista y entró en Barcelona junto a su amigo Dionisio Ridruejo. Poco tiempo después fue nombrado delegado de Prensa y Propaganda. Iniciador de la revista Destino, dirigió Entregas de poesía. Muy pronto abandonó su afección al régimen, asqueado por el clima de la primera posguerra, y durante la II Guerra Mundial y en los años siguientes viajó a distintas zonas conflictivas, desde donde enviaba sus crónicas periodísticas.

Volvió a Italia, país que consideraba su segunda casa y donde le hubiera gustado jubilarse como director de la Academia de España en Roma, pero las cosas no fueron como planeaba y en 1953 Masoliver regresó a España y se instaló en la villa familiar de Vallençana, una casa llena de arte y de libros -más de 15.000 volúmenes- situada en un oasis en medio de las fábricas humeantes de Montcada i Reixac y del nudo de autopistas que se halla al norte de Barcelona.

En cuanto a su faceta de traductor, Masoliver puso en castellano obras de Guido Cavalcanti, Carlo Emilio Gadda y 24 poemas de J. V. Foix.

Su último libro, Perfil de sombras (Destino, 1994), una recopilación de artículos escritos a lo largo de más de 60 años, da una clara idea de la vida de un hombre que, por encima de todo, se consideraba lector. Otras obras son: Guía de Roma e itinerarios de Italia (1950), Presentación de James Joyce (1981) y Antología poética de Ausias March (1981).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 1997