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Carmen Maura: "He sido estafada por el señor con quien viví 13 años"

La actriz explica la razón de sus deudas millonarias

Desde Buenos Aires, en donde acaba de estrenar Bienvenida a casa, de Neil Simon, Carmen Maura cuenta las razones de sus deudas, que, según lo publicado por una revista, ascienden a casi 170 millones de pesetas. Maura puntualiza que ha sido bastante más lo que ha tenido que pagar y aún paga, pero deja claro que ha llegado a esta situación por haber confiado en el hombre con quien vivió durante 13 años y a quien otorgó poderes universales.

Con voz tranquila, esa voz que tan bien conocemos y que ha hecho de ella un personaje muy particular, Carmen Maura habla por teléfono con este periódico y aclara lo relativo a las deudas que le atribuye un semanario de información general. La actriz se encuentra en Buenos Aires, en donde el martes estrenó la obra Bienvenida a casa, de Neil Simon, dirigida por Oscar Martínez. Esta obra, originariamente titulada Sólo cuando me río, fue llevada al cine con Masha Mason en el papel que ahora representa la inolvidable protagonista de Ay, Carmela y Qué he hecho yo para merecer esto. Leer la información -que salió el lunes y que sus compañeros de trabajo le ocultaron para que estrenara sin preocupaciones extras- le ha dado el punto necesario para enfrentarse a la realidad, para dar la cara en un asunto en el que "no tengo nada de qué avergonzarme"." Esto me está ocurriendo desde hace tres años", confiesa. Yo me enteré, en el 95, de que había sido estafada por el señor con quien llevaba viviendo 13 años [Maura no quiere -ni mencionar su nombre: no se mete en una disputa, sólo puntualiza] y a quien en un momento dado, a petición suya, entregué poderes universales para firmar cualquier cosa en mi nombre, lo cual era lógico porque yo viajaba y había muchas cosas.... Y empezó a hacer negocios con mi dinero y fue por toda España, por capitales de provincia, pidiendo créditos y abriendo cuentas en los bancos para mí. Entonces, puede decirse que he sido muy ingenua, aunque uno, cuando confía en alguien tanto como para convivir, ¿cómo no va a fiarse en todo lo demás? Lo que pasa con lo publicado, aparte de que todo está mezclado, es que parece que yo haya gastado el dinero quién sabe en qué".

La verdad es que del reportaje de marras se desprende, aparte del conocimiento sobre el monto de las deudas y las obligadas subastas de sus dos casas, el vago tufillo de que algo habrá hecho Carmen para acabar así, siendo una actriz de éxito, bien remunerada. "No será usted jugadora compulsiva de bingo", bromeo. "¿Cómo podría gastarme en el bingo semejantes cantidades?", se defiende.

En líneas generales, la actriz confirma la información con alivio: "Pues sí, es verdad, pero lo que me hace gracia es que parece que lo hayan descubierto ellos como si fuera una exclusiva mundial, y era algo que sabían quienes me conocen, y muchos periodistas, porque los acreedores mandaron cartas a las productoras, buscando bloquear mi salario. Lo saben tantos periodistas que, a lo largo de estos tres años, he asistido a las ruedas de prensa temblando y, en las entrevistas que he dado, he estado temiendo que alguien me preguntara por este asunto. Y, fíjate, que una cosa que he aprendido es que hay personas estupendas en vuestra profesión, que respetan la intimidad de la gente".

Traición

Maura, que afirma ser una mujer a quien da mucho respeto pedir créditos, se encontró de repente -American Express la persiguió por hallarse al descubierto, le cortaron el teléfono por falta de pago- y sin comerlo ni beberlo con que su dinero, tan trabajosamente ganado, había desaparecido. "Empiezo a tirar del hilo, y ahí me encuentro con la cosa". Y debía mucho. "Más de lo que dice la revista, que lo que sacan está mal documentado, y la realidad es mucho peor, pero ahí no me voy a meter, porque no quiero enzarzarme en una polémica. Pero llevo tres años pagando, intentando solucionarlo, intentando salir a flote. Y encima haciendo papeles para que la gente se ría".Dice que se lo intenta tomar con calma "porque ante cifras tan descomunales sólo te puedes plantear ir poco a poco. Al principio me puse a pagar los sueldos atrasados de quienes habían trabajado conmigo, que no me habían dicho nada porque me querían mucho"; y que lo peor fue cómo la deprimió la traición. "Cada vez que he trabajado, en una película o en el teatro, he buscado el hombro de alguien para contárselo y desahogarme". Ahora, dice, el tema está en manos de un abogado. "E intentaré ir saliendo como pueda, pero no tengo ninguna vergüenza en admitir lo que me pasa, porque no es culpa mía".

No tiene intención de decir el nombre de quien la defraudó, "y no voy a denunciarle, porque es completamente insolvente, y no conseguiría nada. Y no me quiero meter en jaleos, no quiero eso, no voy a meterlo en la cárcel. Y, mira, estoy contenta de que ahora haya salido a la luz, ya estoy harta de callarme, lo cuento yo y ya está. En el fondo, es como una liberación. Hace año y medio no podía referirme al tema sin echarme a llorar".

"Lo que me parece de imbéciles", añade, con su humor tradicional, "es que los bancos se dediquen a dar créditos cuando se les dice que son para un famoso, sin ni siquiera llamar para comprobarlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 1997