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Cuatro muertos, en un atentado suicida en Tel Aviv que pone el proceso de paz al borde del precipicio

Un atentado suicida en Tel Aviv y fuertes enfrentamientos en Cisjordania, empujaron ayer a israelíes y palestinos al borde de un nuevo conflicto que puede dar el tiro de granja al proceso de paz en Oriente Próximo.Tres israelíes perecieron despedazados y casi cincuenta resultaron heridos cuando un extremista palestino que llevaba dos bolsas repletas de explosivos se inmoló regando metralla entre la clientela de un café al aire libre en Tel Aviv. En Hebrón, dos palestinos resultaron heridos de bala y al menos cuarenta requirieron atención médica después de que el Ejército israelí abriera fuego y bombardeara con gases a manifestantes que levantaron barricadas al grito de "fuera judíos".

El hombre se presentó en la terraza del café elegido, buscó con la vista un sitio vacío y acabó por sentarse en el centro. Era joven, de unos veinte años, la tez clara, el cabello corto; no destacaba entre los otros clientes; llevaba dos bolsas pesadas, pero ni siquiera eso levantó sospechas. Su vista se cruzó con la de una muchacha. Herida por las esquirlas de los cristales, contó más tarde en el hospital: "Le he visto llegar, no he sospechado nada; tenía el mismo aspecto que usted o yo; no parecía árabe". El joven se levantó y se produjo la explosión. Cuatro personas murieron, entre ellas el terrorista suicida. Eran las 13.40.La jornada confirmó dramáticamente que Israel y los palestinos están a punto para una colisión, a pesar de los desesperados esfuerzos internacionales por impedir un nuevo baño de sangre en Tierra Santa. La primera reacción israelí al atentado de Tel Aviv fue acusar al Gobierno de Yasir Arafat y ordenar el cierre indefinido de Gaza y Cisjordania, paralizando los movimientos de casi dos millones de palestinos. Los dirigentes palestinos condenaron el atentado, pero acusaron al primer ministro Benjamín Netanyahu de ser el único responsable de la creciente violencia por su empeño de judaizar Jerusalén, con la construcción de 6.500 viviendas para judíos en Yabal Abu Ghneim, una colina árabe al sur de la disputada capital. [Por segunda vez en dos semanas, Estados Unidos vetó esta madrugada una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pide a Israel que abandone ese proyecto, informa Reuter].

Aunque Netanyahu y Arafat conversaron teléfonicamente con posterioridad, el primer ministro israelí intensificó ayer la ofensiva verbal contra el líder palestino a quien acusó de "haber aprobado" el ataque de ayer. Poco después del atentado, Ahmed Tibi, asesor de Arafat, declaró: "El terror de las excavadoras provocó el terror de la bomba".

La radio israelí anunció que un interlocutor que se identificó únicamente como miembro del movimiento islámico Hamás se atribuyó la responsabilidad. "Estas organizaciones entendieron que tienen la aprobación. de la Autoridad Palestina y actuaron sobre esa base", dijo Netanyahu.

El primer ministro, que reiteró ayer que no le amedrentan las bombas, parecía anoche condenado a una nueva polémica, entre los israelíes tras conocerse el informe de que los aparatos de seguridad habían sido alertados de un atentado inminente pero que el Gobierno no puso en guardia a la población civil.

[En Helsinki, el presidente de EE UU, Bill Clinton, condenó el atentado y pidió a Arafat que deje claro que la Autoridad Palestina se opone sin ambigüedad al terror, informa France Presse.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de marzo de 1997

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