Señor del fado
Nada más salir a actuar, Carlos do Carmo musito varias veces obrigado. Y es que la sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes estaba abarrotada. De haber nacido en Estados Unidos, Do Carmo sería un crooner; pero lo hizo en Lisboa y, por antecedentes familiares, tenía que ser fadista.Intérprete majestuoso de un fado soporte de la mejor poesía de su país. La del Saramago de Poemas posibles, la de Pessoa, la de su amigo Ary dos Santos -cuando se fue quedé amputado"-, del que ofreció sus versos postreros.
Carlos do Carmo contribuyó con su actuación a cambiar la imagen de tristeza del fado. Con él se acabó la tragedia. Aunque podía haberse dedicado a agradar a los poderosos garantes de las esencias, lleva más de 20 años luchando por airear el género. También cantó alguno de esos fados que, como Estranha forma de vida, dejaron de pertenecer a sus autores y son patrimonio de todos los portugueses. Fue sin micrófono y paseando entre la gente. Y recordó el viejo consejo de su madre: cante y canta hasta que aprendas. Ahora sigue cantando pero para instruir a los demás.
Carlos do Carmo
Sala de Columnas del Círculos de Bellas Artes. Madrid, 10 de marzo.


























































