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Disparos a sangre fría

Mikel Otegi había estado bebiendo la noche del 9 de diciembre de 1995. A la mañana siguiente, acompañado de su sobrina, desayunaba en un bar de Itsasondo. La dueña del bar diría, después, que no parecía bebido. Pero allí mismo protagonizó un incidente con un ertzaina de paisano que había entrado a hacer unas compras. Lo insultó, lo siguió hasta la calle y lo abofeteó. Luego, se dirigió hacia el caserío Oteizabal, donde vivía con su familia.Desde allí vió a dos ertzainas que patrullaban la zona. Sin que mediara palabra alguna, Otegi cogió su escopeta y disparó a sangre fría y por la espalda contra los dos agentes, que murieron prácticamente en el acto. "Dos hijos de puta menos", contestó a un vecino que le preguntó por qué lo había hecho. HB justificó las muertes en "el acoso policial al que estaba sometido Mikel desde hace tres años". Mikel tenía antecedentes de otros actos violentos vinculados al entorno de ETA. Estaba acusado de haber lanzado una excavadora municipal contra una sucursal bancaria en protesta por las detenciones en Francia de activistas de la banda.

La formación del jurado encargado de juzgarle ha estado presidida por las dificultades. De los 36 candidatos iniciales, 19 presentaron alegaciones para no formar parte del tribunal. Veinticinco personas acudieron finalmente al Palacio de Justicia de San Sebastián. El sorteo para designar a los once miembros del jurado -nueve titulares y dos suplentes- hubo de repetirse por tres veces. Las partes agotaron, durante las cuatro horas y media que duraron las deliberaciones, todas las posibilidades de recusación.

El jurado quedó compuesto por ocho mujeres y un hombre. El juez y las partes llegaron a un acuerdo de discreción sobre la identidad de sus integrantes. Durante las sesiones el presidente del tribunal prohibió la entrada de cámaras a la sala con el fin de garantizar su anonimato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 1997