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"No hay un ápice de odio en mi cara"

Éste es, resumido, el duro enfrentamiento verbal de ayer entre Atutxa y Otegi:

Otegi. Aquí se hace el discurso de la realidad, y a lo que estamos asistiendo es a un montaje de realidad virtual donde los heridos de bala son los provocadores, los supuestos instigadores de lo que allí ocurrió. Usted tenía la intención de sabotear la manifestación.

Atutxa. Tenemos constancia del dispositivo que hemos utilizado y del resultado de otras manifestaciones de ustedes, porque lo guardamos en un archivo informático, no en un zulo como algunos de ustedes.

Otegi. Uno de los factores de la personalidad del señor Atutxa es que desde luego cara le sobra.

Atutxa. Me ha dicho que tengo mucha cara. Efectivamente, y sonrosada. Y voy a cara descubierta, pero mirándome a los ojos nadie, salvo los de su tertulia, no verán un ápice de odio en mi cara, y en la suya desde luego existe a raudales.

Otegi. A usted y a mí lo que nos distingue no es el tema del odio [sino que] usted defiende un proyecto político y yo otro.,

Atutxa. La diferencia es que usted, para defender el suyo, arenga, impulsa y alienta al intolerante. ¿Ve usted cómo se puede hablar aqui, cómo se pueden decir barbaridades como las que ha manifestado y no pasa nada?. Tiene usted la desfachatez de citarme aquí a los presos y a los huidos de la Justicia que usted llama exiliados. Yo citaría una larga lista como Joseba Goikoetxea, Montxo Doral, Arratibe y Olaciregui [asesinados por ETA], que ya no tienen ninguna posibilidad de defender ningún proyecto político, ni de estar en una cárcel.

Otegi. Si usted es capaz de hacer funcionar su cerebro, reflexione y permita que no llegue el momento en que esos miles de hombres y mujeres que funcionan en la Ertzaintza, esos familiares entren en un callejón sin salida en la confrontación, política. Es su responsabilidad y la nuestra. Reflexione sobre el camino que han tomado. Nosotros no queremos llegar ahí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de febrero de 1997