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Varapalo político a Trillo por vacunar a sus hijos

PSOE, IU y PNV condenaron ayer con dureza la actitud del Presidente del Congreso de los Diputados, Federico Trillo, en la vacunación de sus cinco hijos de la meningitis C y en la forma en que accedió a las vacunas. El propio Trillo difundió ayer un comunicado en el que asume que el pediatra de la familia se lo había recomendado el pasado do mingo 16 de febrero y que, tras localizar él mismo a la ATS del Congreso "con quien tiene antigua amistad", le pidió "que si era posible, vacunara a los cinco niños fuera de su horario laboral. Así se hizo en efecto, el lunes 17 de febrero", reza la nota oficial. Trillo indica en su comunicado que "al parecer, en el desplazamiento realizado para obtener las vacunas, se utilizó uno de los coches que para el servicio de incidencias tiene el Congreso de los Diputados y que se utiliza habitualmente por el servicio médico". Por último, el presidente del Congreso "asume la responsabilidad e inconvenientes" que haya podido causar al personal "que se ha visto involuntariamente involucrado su celo en este asunto"

El PP rastreó el reglamento del Congreso de los Diputados para evitar ayer una declaración institucional en la comisión de Sanidad y Consumo sobre este hecho, a instancias del PSOE y que contaba con el apoyo de todos los grupos de la oposición. Ello no evitó una respuesta rotunda en los pasillos. "Es inconcebible que mientras el ministro de Sanidad dice que no hay necesidad de vacunar, se haga ostentación de una indicación contraria para el resto de los mortales y además que se utilice la cobertura de un servicio público para conseguir la vacuna", dijo la portavoz del PSOE, Angeles Amador. La del PNV, María Jesús Aguirre, dijo: "de confirmarse la noticia preguntaremos al señor Trillo dónde deja la credibilidad del ministro de Sanidad". Ángeles Maestro, de IU, afirmó que el presidente del Congreso "ha hecho un mal servicio a la información sanitaria y al ministro, apoyado en sociedades científicas".

En línea con los diputados del PP, el ministro Romay quitó hierro a la situación y declaró desde Córdoba que la actitud de Trillo es compatible con su mensaje de tranquilidad. CIU se limitó a decir, en boca de su diputado, Josep López de Lerma, que "la ética no es una materia absolutamente reglada [...], pero probablemente, planteadas las cosas como se han planteado, quizá para algunos sea reprobable".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de febrero de 1997