Sobre la equidistancia

Jean-Luc Godard explicó que no cabe hablar de libertad de expresión si se conceden cinco minutos a los correligionarios de Hitler y del doctor Mengele y otros cinco a unos supervivientes de Auschwitz. Esa neutralidad entre la víctima y el verdugo, entre la librería donostiarra y quienes la asaltaron, entre el concejal demócrata vasco y los individuos que le amenazan y golpean por no votar una propuesta de HB, entre el juez del Supremo y la organización terrorista que decidió su muerte, es la que, aplicada a nuestro caso, lleva a ignorar que la democracia existe hoy en Euskadi abierta a todo, y quienes la perturban día a día son los partidarios de la violencia. Y no debe haber equidistancia entre democracia y terror en las valoraciones de la situación vasca, sin que ello impida que se busquen soluciones a ésta. Afirmar entonces que el rechazo de la equidistancia tiene como resultado "más muertos, más presos, más violencia", especialmente si se confiesa no haber entendido lo que la palabreja significa, es tanto como aventar demagógicamente una confusión de la cual sí saldrán más muertos, más presos y más violencia. Escribo esto el sábado 22; apuesto cien contra uno a que el nosesabequé de Máximo aparecido hoy en EL PAÍS será reproducido en determinada prensa-


























































