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El ojo del etíope

El máximo estudioso en España del microcrédito resulta nacido en el Tigré, Etiopía, un país cuyas hambrunas alertaron a la solidaridad occidental. Guetachu Teka, licenciado en Economía en Cuba, ultima ahora su tesis doctoral -sobre el crédito agrario en Etiopía- dirigida por el director de la Oficina Presupuestaria, José Barea, y el subdirector general de Relaciones Agrarias Internacionales del Ministerio de Agricultura, Eduardo Díez Patier.

"El microcrédito", dice, "es un sistema nuevo, que EE UU apoya: así que hay esperanzas de que prospere. Es una alternativa a esa política del Banco Mundial que preconiza la rentabilidad de los grandes proyectos y aduce que los pobres pueden afrontar préstamos altos, puesto que pagan a los, usureros. Lo que el Banco Mundial no ve es el endeudamiento irreversible. El microcrédito ayuda a echar a andar, porque permite adquirir los útiles básicos. Y tiene la. ventaja de que, mientras los ricos pueden mover los resortes; para no pagar un crédito, el pobre paga".

Pero Teka ve problemas. "Es un error aplicar igual sistema a campesinos y artesanos. Un artesano puede fabricar rápido y vender pronto su producto: podría, pues, tener un tipo más alto de interés. En cambio un campesino requiere tiempo para arar, para la cosecha, para comercializar. Por ejemplo en Etiopía, aunque una campesina obtenga una vaca, sólo podrá vender la leche en las distantes ciudades, porque en el mundo rural la, leche se regala, no es algo cuya venta se acepte culturalmente".

Derecho humano

Teka elogia a Yunus, "que ha sabido comercializar por ejemplo en EE UU las alfombras fabricadas con microcréditos en Bangla Desh, y ha logrado que el crédito sea un derecho humano". También apoya al FIDA, "aunque valora demasiado los macroobjetivos, y ello produce algunos resultados fallidos, como financiar en 1985 un programa (de tractores en Etiopía, donde la única forma general de empezar a rentabilizar el suelo seria comprar aperos tradicionales".El receptor del crédito debe pagar, por poco que sea: así se implica en el proceso, sostiene Teka. "Hay que evitar que el agricultor dependa del donante, siquiera psicológicamente", explica. "En mi país muchas ONG no han sabido coordinar un sistema sostenible. Ayudan, pero luego se van, y no dejan una red social de desarrollo * Creo que el ejemplo. histórico de las cajas rurales españolas es muy útil: podrían gestionar el dinero. Hay no obstante zonas de Etiopía, por ejemplo el Tigré, donde la experiencia guerrillera ha generado una cultura de la solidaridad, y ello da mucha esperanza".

. La mirada de Teka abarca Etiopía y España: "En mi país 9.000 personas hablan español, por las relaciones que hubo con Cuba. Hay muchos africanos que lo hablan. España no debe perder esa generación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 1997