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La lecturas de Tomás y Valiente viven

Los tesoros bibliográficos del asesinado profesor se trasladan al archivo de Derecho de la Autónoma

Fueron los únicos testigos del asesinato, hace un año por ETA, del profesor Francisco Tomás y Valiente en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Cerca de un millar de libros antiguos, entre ellos su preciado Bartolo (Omnium iuris interpretan antefignani, comentaire, del jurista Sassoferrato da Bartolo, de 1615), contemplaron en silencio la cruel escena que acabó con la vida del ex magistrado.Pero esta valiosa colección de volúmenes, que recoge los escritos más selectos de. la jurisprudencia publicada desde el siglo XVI al XIX, y recopilada a lo largo de 14 años por el profesor Tomás y Valiente, sigue viva.

Por decisión unánime de la junta de la facultad, ha sido trasladada, junto a la estantería que guarda todavía la huella de los tres impactos de las balas que le asesinaron, a la habitación de fondos antiguos de la biblioteca de derecho. Y podrá ser consultada, siempre bajo vigilancia, por todo investigador, aspirante a doctor y profesores. Los alumnos sólo podrán acceder a estos volúmenes en compañía de un docente.

Sobre el celo con el que se guardan las obras de Tomás y Valiente, habla el decano de la facultad, Manuel Aragón: "Es que los libros que tenía Francisco en su despacho tienen, tanto desde el punto de vista profesional o económico, como sentimental, un valor incalculable. Hay auténticas joyas científicas del derecho que ya no se encuentran en las librerías, y no podemos arriesgarnos a que alguien lo pueda poner en peligro. Esto no tiene precio".

Entre los tesoros que reposan en los anaqueles de las estanterías destacan, según varios compañeros del desaparecido profesor, el famoso Bartolo, que para los juristas viene a ser algo así como la del derecho. Cuando Tomás y Valiente lo adquirió por 800.000 pesetas en una librería italiana, lo hizo bajo una cláusula especial. Si alguna vez la Universidad Autónoma, decide desprenderse de este volumen, deberá revendérselo a los antiguos libreros italianos. "Es un ejemplar sumamente valioso para estudiar el sistema institucional de la época del derecho común", explicó un profesor.

Este libro, como el resto de los que se apilan en la biblioteca de Tomás y Valiente, tiene su historia. Y la recordaba el viernes pasado una de sus discípulas y colaboradoras en el departamento de Historia del Derecho, que prefiere que su nombre no aparezca publicado. "Cuando él llegó en 1982 a esta Facultad, apenas había fondos bibliográficos. Así que pidió un crédito de siete millones de pesetas para comprar libros". Tomás y Valiente viajó, buscó y rebuscó por vetustas librerías hasta dar con los mejores escritos sobre jurisprudencia. "Le encantaba comprar a la antigua usanza, tomando un café, charlando con el librero, y luego discutir el precio. Era un hombre que mimaba la lectura", relataba su discípula. .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 1997